miércoles. 01.02.2023
LA FÓRMULA del tetralema es obra de la lógica budista. Constituye la base del razonamiento que permite salir de la contradicción que se gesta en torno a razonamientos absurdos que nos impiden salir del circulo vicioso. Se crea una situación de doble vinculo en las que se implican al menos dos personas, un verdugo, que juega sólo los juegos de poder, y una víctima elegida por el verdugo. El maestro zen, que hace el papel de verdugo, le dice al discípulo: «Si dices que este palo es real, te daré con él. Si dices que no es real, te daré con él. Si no dice nada, te daré con él». Eso es lo que pretende hacer Mariano Rajoy con José Luis Rodríguez Zapatero, haga lo que haga, le exige lo contrario. Pero el maestro se propone un fin noble, enseñar al discípulo a salir del circulo vicioso. Sin embargo, Rajoy pretende que Zapatero no salga. El discípulo se dio cuenta que sólo tenía una salida: quitarle el palo al maestro. Rodríguez Zapatero, después de casi tres años soportando insultos y vejaciones, sólo tiene una salida: dejar de responder a los enredos que hace Rajoy y gobernar. Los gobiernos hace cuarenta años que empezaron a fracasar en la lucha contra ETA. Si desde el PP, que ha gobernado durante ocho años, se construyen supuestos falsos y se pide lo imposible, pues está claro que el objetivo primero no es ETA, es derrotar a Zapatero. No trato de defender ni fustigar, sólo trato de analizar hechos y contribuir a mejorar nuestra situación, que falta nos hace. Sabemos que los grupos políticos sectarios y las bandas tienen conductas paranóicas. Tratan de someter al contrario, y si no pueden lo aterrorizan. Se contemplan ante el espejo como unidad excluyente. Son narcisistas, sólo ellos saben, sólo ellos son inteligentes, sólo ellos tienen razón. Cuando Mariano Rajoy dice que España se rompe, que España está sin rumbo, cuando le niega capacidad para ser presidente a Zapatero, se aproxima demasiado a las al perfil de los líderes paranóicos. Eso de que sólo sus ideas y sus propuestas son las buenas, cuando la mayoría de los ciudadanos y todos lo partidos se oponen, no acredita la inteligencia que él cree tener. Decir, en tono despectivo, que «para ser presidente del Gobierno se debe exigir algo más que ser Español y tener más de dieciocho años», es realmente preocupante. Eso, en su situación, no lo dice un inteligente. Pues, concursó con Rodríguez Zapatero en las elecciones generales y la mayoría no lo consideró idóneo. En el Parlamento nadie, ningún otro grupo político del arco parlamentario, lo apoya y sigue suspendiendo ante los ciudadanos según las encuestas. Por tanto, debe respeto al presidente y a los ciudadanos. El no representa a diez millones de votos, como repite todos los días: lo votaron 9.763.144, frente a 11.026.163 que dieron su confianza a Zapatero.

Tetralema
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