miércoles. 06.07.2022

Inicialmente pretendía titular el presente escrito: La parodia educativa. Cambio de título ya que algo tan importante como la educación incluirla en el género de la comedia era, hasta cierto punto, un insulto. No obstante, creo que el mejor título sería que la educación es una tragicomedia. La última Ley de Educación, Lomloe, elaborada por personas que pudiera ser desertores de la enseñanza y, por supuesto, contrarios a todo principio de libertad educativa, ha visto la luz y se está poniendo en marcha. Menos educar, instruir, puede ser cualquier cosa. Cuando las leyes las hacen los menos cualificados en lugar de ser los profesionales, el resultado será una catástrofe. Es una ley cargada de ideología marxista comunista. El Gobierno fue pisoteado por sistemas carentes de cualquier principio de libertad, solo a cambio de mantenerse en el poder. Está visto que el presidente del Gobierno con tal de seguir paseándose en el Falcón vende a su padre, a su madre, a la patria y al Estado. Y la educación la ha vendido al mejor postor que son sus socios comunistas, sus amigos los independentistas, sus otros amigos, de última hora, los asesinos de la banda ETA. Como es un Presidente sin escrúpulos todo es posible en el personaje.

Pero volvamos a la educación. Acabo de leer una opinión de una política que habla sobre la Ley Celáa y dice: «Habrá generaciones de niños, educados en el odio, en la mentira y en la mediocridad, educados para ser unos incompetentes».

No enumero las múltiples leyes educativas que se han publicado desde la democracia porque, hoy en esta sociedad que vivimos, ya no importa mirar al pasado solo importa el presente aunque, en materia educativa, tenemos que aplicar la Ley de Murphy que nos conduce al fatalismo: todo lo que puede salir mal, saldrá mal. La Ley de Educación empezó mal y saldrá peor.

La educación se ha convertido en un arma ideológica de los gobiernos. Se trata de inculcar en los niños, desde la infancia hasta la adolescencia, principios contrarios a la realidad histórica. De educar a los niños en valores de ultratumba, en contra, inclusive, de la propia naturaleza. De educar a los en principios contrarios a creencias. Se trata de educar a los niños en la tribu. No se valora la familia. Se acomete auténticas vilezas contra todos los principios éticos. Hoy en las aulas, a algunos niños, se les educa en el odio a España y a su representación la bandera.

La Lomloe no habla de esfuerzo. No habla de respetar a los docentes. Su desarrollo son caminos para que triunfe el vago. Los protagonistas de la educación, los docentes, no tienen derechos, solo deberes. Los estudiantes, solo tienen derechos no tienen deberes. No se valora a los alumnos que trabajan sino los que vaguean los que vienen a pasear los libros. Ahora ni eso, porque ya no hay libros y, de haberlos, muchos alumnos ni los compran.

Hoy se pasa de curso con pendientes. Hoy se va a la Universidad con unas pruebas que deberían eliminarse ya que aprueba el cien por cien. Se eliminan los conocimientos. Quitamos la Historia. No interesa. No interesa saber qué han hechos nuestros antepasados. Bueno, seguimos dando vueltas con la guerra civil y subvencionamos a Asociaciones paras seguir escarbando en la mierda y desempolvar lo que no han vivido el noventa por ciento de los españoles.

¿Qué saben de Geografía nuestros estudiantes? Ya no saben que ríos pasan por León. Ni les interesa. ¿Quién fue Cristóbal Colón? ¿Quiénes fueron los Reyes Católicos? Me viene a mi memoria, en mi época de profesor, una prueba de conocimientos con una serie de preguntas. Entre otras, ¿en qué siglo vivió Alfonso XII? La respuesta, en el siglo XII. ¿Qué es un beduino? Respuesta: un pájaro. Sic. El saber no importa.

Quitamos la filosofía. Esa ciencia que se definía como amor a la sabiduría. ¿A qué sabiduría aspiran los jóvenes de hoy? Acabo de leer una opinión de un jurista, metido a filósofo, que opina así de la Filosofía «nos hace valientes, libres, y nos da la luz necesaria para no acatar, por miedo, imposición o presiones del tipo que sean, mandatos que, en modo alguno, buscan el bien común, sino el personal de quien los emite» Qué importa si Aristóteles asentó los valores democráticos como estandarte social. Y dijo Ortega y Gasset «Me duele España» No interesa. Lo que importa es romper la patria. Y, en esto, el Gobierno da todas las facilidades a los enemigos y los compensa con meterlas en las comisiones de secretos oficiales. Odian a España pero, viven de España. ¡Qué hipócritas! Y el Gobierno lo consiente porque el poder está por encima de la dignidad, de la nación, de la patria.

¿Quién fue Unamuno? Que nombre más raro, ni me suena. Fue el que dijo que los nacionalistas se curan viajando. ¡Vamos ya, que esto no sirve para nada! Con esto no me coloco nunca. Es arcaico. No me interesa dice el estudiante. Que, no. Que todo esto no se necesita. Que a los niños de ahora y a los jóvenes del mañana cuando necesiten información les damos un teléfono y una table y a buscar lo que se pregunte. Y, si fuera poco, les damos cuatrocientos euros para que compren más juegos y se diviertan más.

¿Qué saben de Literatura? Hemos tenido un siglo de Oro. ¿Qué siglo fue? ¿Había mucho oro? Contesta la alumna, el alumno, el estudiante, la estudianta, el del género masculino, el del género femenino y el del nuevo género, el binario. Hemos llegado a tal disparate con el actual sistema educativo que ante la ausencia de la cultura conduce al taco, a la conversación maloliente.

Y ahora toca la comedia y la parodia. La mili fue una época que muchos españoles recordamos. Después que pasa, todos contamos anécdotas jocosas de una etapa dorada de la juventud. Largos periodos para venir a casa y para ver a la novia. Muchas veces se sometía a pruebas a los reclutas para concederles permiso. Emulando a la película, Recluta con niño, el protagonista, Cañete, tiene deseos impulsivos por ir a ver a su novia. Pide permiso al sargento de la compañía. El sargento le dice, vale. Vamos a ver qué has aprendido desde que llegaste a la compañía. Si superas la prueba te vas de permiso. Venga Cañete esta es la prueba. Partes del fusil. Cañete responde, dos: fu-sil. Cañete, otra oportunidad. Entreguen armas y Cañete presto le dice: ahí va la mía. El sargento enojado le dice, Cañete de: Cachondeo, No. No, mi sargento, de Grijota, provincia de Palencia. Cañete se quedó sin ver a su novia. Este es un reflejo del sistema que se pretende implantar.

La cultura no importa. El saber se relega. ¿Qué juventud pretendemos formar? Muchas veces pienso que los de antes estamos pasados de rosca. Pero en materia de educación, de cultura, de valores no nos tienen que dar ningún ejemplo.

Apelo al buen sentido de los docentes. No están por la labor de acometer las reformas que conducen a la ignorancia, a la incultura. Como son responsables, sabrán valorar al que trabaja y se esfuerza. La educación no la va a hacer la Lomloe. La pondrán en práctica los docentes y hay muchos que saben lo que tienen que hacer. Puede ser que una minoría trate de entorpecer porque ellos bebieron de las fuentes revolucionarias e ideológicas de un arcaico comunismo, antipatriota y decadente. Afortunadamente, en la enseñanza, hay muchos profesores cuerdos y competentes. A pesar de ese positivismo y sacrificio del profesorado, sigo pensando que la educación en España se encuentra dentro del género de la Tragedia ya que los legisladores decadentes, de un progresismo rancio, pretenden imponer sus pensamientos para hacer de los españoles una manada de borregos y conducirnos al país de los ignorantes. La tragedia ya sabemos que nos conduce al llanto y a las lágrimas. Tengo esperanza de que el profesorado de este país que es, España, sepa reconducir a los jóvenes para que haya personas competentes, cualificadas, a pesar de que la Lomloe pretenda todo lo contrario y se está demostrando en su aplicación. Hasta que veamos la luz, seguiremos en la tragedia educativa.

La tragedia educativa
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