jueves 6/8/20

¿Tratamientos, vacunas y medidas preventivas?

Seguimos dándole vueltas a los tratamientos y las vacunas contra el covid-19. Son importantes, pero en estos momentos al menos no más importantes que las medidas que tenemos al alcance de nuestras manos y que mal utilizamos a veces deliberadamente. Lo que está claro es que el covid-19 es muy ladino y no está vencido, está expectante, esperando una coyuntura que le demos para volver con igual o incluso con más fuerza. El peligro que corremos ahora que se abren fronteras y que la avalancha de ciudadanos de todo el mundo, el peligro según digo es muy grande. Veamos porqué: el test PCR es una lotería y se hace mal a destiempo y sin coordinación; los test rápidos no sirven para nada y dan muchos falsos positivos y falsos negativos; el test por venopunción o métodos Elisa nos informa de los anticuerpos (Ac) que nuestro cuerpo ha elaborado, es el más adecuado para los que sospechamos tienen o han tenido covid-19. Nos informa del estado de inmunidad (no sabemos cuánto tiempo) con respecto al virus y nos da información cualitativa y cuantitativa, pero ¿cómo atacar con este test al covid-19?. Posiblemente no esté al alcance de nuestra economía.

En los estudios epidemiológicos es muy interesante tener idea de la sensibilidad o verdaderos positivos/número de enfermos y la especificidad o verdaderos negativos/sanos. Lo ideal en ambos cocientes es la tendencia a que estos cocientes se acerquen a la unidad, que sería la cifra ideal de tener diagnosticado al 100% de la población. Es una utopía.

Sea por lo que sea nuestra seroprotección es escasa, el estudio de seroprevalencia no va más allá del 5% y ni siquiera sabemos el tiempo de protección que nos dará la tasa de Anticuerpos de los pacientes que han pasado la enfermedad. Todos antes hemos podido desarrollar otros Ac parecidos a los Ac-covid (gripe, catarros, infecciones de vías altas y bajas…) que pueden engañar al covid y librar con él una batalla favorable. Como el virus es, está y seguirá lo peor que nos puede pasar es que «nos relajemos» y muestre su cara más agresiva de nuevo. No olvidemos que era más incidente entre mayores de 65-70 años y ahora la mayor incidencia se da a los 50 años y bajando.Los tratamientos hasta la fecha se han mostrado todos ellos, cuando menos «insuficientes» y de mayor eficacia en los estados críticos de la enfermedad, es decir como «salvavidas» en los más afectados, Los afectados moderados, leves e incluso los asintomáticos solo requieren medidas generales de control de constantes, vigilancia permanente y poco más. Aquí la Atención Primaria debe jugar un papel esencial, siempre que tenga en su mano las herramientas adecuadas. ¡Y no las ha tenido¡

Se ha ensayado la hidroxicloroquina (HCQ), el redemsivir y la dexametasona, como principales fármacos.

-La HCQ es del siglo XVII y se utiliza para prevenir la malaria o paludismo y como ¿tratamiento? de determinadas enfermedades inflamatorias autoinmunes. Tal vez por esto se utiliza. A mí lo de la HCQ me parece un tratamiento que como tantos otros se mostrara de poca utilidad. Tiene sus indicaciones precisas y ya está.

-La dexametasona tiene también muchos años (de la familia de la metil-prednisolona o urbasón que sonara más) es un corticoide que se utiliza para «casi todo» en medicina y estoy seguro que se está utilizando desde el primer minuto en las unidades de críticos. Por tanto sigue salvando vidas sin hacerlo público. Como las ha salvado hasta ahora. Tiene muchos y serios efectos secundarios. Es barato.

-El redemsivir es un antivírico que se ensayo con el Ébola y diversas viriasis respiratorias predecesoras del covid-19. No ha mostrado mayor importancia salvo que acorta los días de recuperación y tiene efectos secundarios, fundamentalmente sobre la función renal. El precio por paciente que pone el dueño, una ¿broma?: 2.000 euros.

-Las vacunas a pesar de que en Oxford la anuncien para octubre y «en Brasil» me suena «raro». Tal y como nosotros conocemos la vacuna, no la vamos a tener.

-La sueroterapia con Ac de pacientes que han pasado la enfermedad. No disponemos de un contingente adecuado de pacientes donantes, con un solo 5% de prevalencia.

-¿Qué nos queda? Pues lo que más teme el virus: distancia física (segura de más de dos metros); protección con mascarilla siempre que salgamos a la calle (si puede ser quirúrgica mejor y bien puesta) y lavado-lavado y lavado de manos siempre que sea necesario (aunque huelas todo el día a jabón). Además este tratamiento es el más barato y el más eficaz. No lo puedo entender.

-¿Qué nos sobra? La imprudencia, la irresponsabilidad, la inconsciencia, el terraceo irresponsable, los botellones, las aglomeraciones, la insolidaridad, las fiestas sin control… ya se, tenemos muchas ganas de playa, de reuniones y de acercarnos a nuestros familiares, amigos… pero siempre que no pongan en peligro a quienes respetamos la ley y el orden.

Estoy indignado. Señores no hay tratamiento, ni vacuna, aprovechemos la piedra angular de la Medicina que es la Prevención para cortar la cadena de trasmisión del puñetero covid-19 y si no pues que cada cual se otorgue parte de culpa de la desgracia ajena que él ha podido proporcionar y la sufra.

¿Tratamientos, vacunas y medidas preventivas?
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