domingo 11/4/21

El triunfo de la mentira

Durante siglos los historiadores han descrito la Historia de Castilla como un sinónimo de la Historia de España, olvidándose de la existencia de los reinos de Oviedo y de León, a los que consideran parte de Castilla. Es increíble que historiadores de prestigio hayan asumido mentiras infames como verdades.

He aquí algunas de esas mentiras. Al morir el rey de León, Fernando I, el año 1065, dividió el reino en tres partes independientes entre sí: a su hijo Sancho le dejó Castilla, a su hijo García le dejó Galicia y a su hijo Alfonso le dejó León. A García le denominan García I, número ordinal correcto porque era el primer rey de Galicia. A Alfonso le denominan Alfonso VI, número ordinal correcto porque entre los reinos de Oviedo y León hubo otros cinco reyes llamados Alfonso. A Sancho le denominan Sancho II, número ordinal incorrecto porque era el primer rey de Castilla. ¿Qué dan a entender los historiadores llamando Sancho II al primer rey de Castilla? Dan a entender que Sancho I era un rey de Castilla, dan a entender que el Reino de León no existió, era territorio castellano. Esto no tiene ni pies ni cabeza pues Castilla habría tenido dos reyes al mismo tiempo: Sancho II y Alfonso VI que, por cierto, se llevaban muy mal pues el rey Sancho invadió el Reino de León dos veces con el fin de anexionarlo a Castilla.

El año 1126 fue ungido como rey de León Alfonso VII. Durante su reinado ocurren cosas muy raras. El 26 de mayo de 1135, fiesta de Pentecostés, Alfonso VII es ungido Emperador de España. Al acto, celebrado en la Catedral de León, asisten el rey García Ramírez de Navarra; el rey de Zaragoza, el musulmán Zafadota; el conde de Barcelona, Ramón Berenguer; el conde de Tolosa; varios condes y duques de Gascuña y Provenza de Francia; la nobleza y los obispos del Reino.

Por si queda alguna duda es conveniente recordar que el Reino de Toledo se regía por las leyes leonesas del Fuero Juzgo mientras Castilla siempre fue un reino atípico, que nunca tuvo leyes, se regía por normas ancestrales prerromanas

Finalizado el acto de la Coronación, todos los asistentes se declaran vasallos de Alfonso VII, rey de León y Emperador de España. Alfonso VII extendió el Reino de León desde el río Ródano, Francia, hasta Finisterre y más de la mitad de la península Ibérica. Sin embargo, sus actuaciones le convierten en el peor rey de León. El año 1143 Alfonso VII le concede la independencia a Portugal. La independencia de Portugal motivó el declive de Galicia, que quedó arrinconada en el noroeste de España. El año 1155 Alfonso VII convoca un Concilio en Valladolid, donde toma las siguientes decisiones: le concede la independencia a Castilla, le concede la independencia a Toledo y nombra rey de Toledo al Rey de Castilla; le regala a Castilla los llamados Campos Góticos Leoneses, las tierras comprendidas entre los ríos Cea y Pisuerga, que siempre fue territorio leonés. Alfonso VII heredó de su madre, la Reina Urraca: Asturias, Galicia, más de medio Portugal, León, País Vasco, Castilla y Toledo. Al morir dejó: Asturias, Galicia y León, menos de la mitad de lo heredado.

El año 1158 murió el rey de Castilla Sancho II, que los historiadores llaman Sancho III. Le sucedió en el Trono su hijo Alfonso que los historiadores llaman Alfonso VIII. No es comprensible que el primer rey de Castilla con el nombre de Alfonso los historiadores le pongan el número ordinal VIII. ¿Qué dan a entender? Dan a entender que Alfonso I al VII fueron reyes de Castilla. Dan a entender que Alfonso I, yerno de Pelayo, fue rey de Castilla dos siglos antes de que existiera Castilla.

Es frecuente oír la frase «sin León no hubiera España» algo que admiten algunos historiadores. Incluso el prestigioso historiador francés, Evariste Leví-Provenzal dijo «si el Reino de León no hubiera existido, toda la Península Ibérica y toda Europa sería hoy musulmana». Y dijo algo más: «si los nobles castellanos hubieran sido fieles a los reyes de León, la Reconquista hubiera terminado cinco siglos antes, pues el rey Ramiro II de León, después de la gran victoria en la batalla de Simancas el año 939, quería y pudo haber echado a los musulmanes de la península, pero el pacto del conde castellano Fernán González con el Califa Abd-al-Rahmán III lo impidió». Da a entender que Castilla, más que una ayuda, fue un obstáculo que retrasó el final de la Reconquista cinco siglos.

Entre las numerosas mentiras de la Historia de España hay dos muy destacadas. Una de ellas es llamar Castilla la Nueva o Castilla La Mancha a la región de Toledo. Ningún historiador ignora que fue el rey de León, Alfonso VI, el que reconquistó el Reino de Toledo. Es verdad que Alfonso VII le concedió la independencia a Toledo como reino no integrado en Castilla y nombró al rey de Castilla como rey de Toledo. Sus actuales provincias: Ciudad Real, Toledo, Cuenca y Madrid fueron repobladas mayoritariamente por gallegos, asturianos y leoneses. Sólo la actual provincia de Guadalajara fue repoblada mayoritariamente por castellanos. Galicia en el siglo XI tenía más población que Castilla y el País Vasco juntos y, no solamente era más poblada, Galicia era el territorio cristiano más rico y más culto de toda la península. Tanto la región vasca como la castellana siempre estuvieron muy poco pobladas. La región vasca multiplicó por diez su población en el siglo XX. A partir del año 1230 desaparecen de León y de Castilla los reyes privativos, sólo existe un rey para los diversos reinos. El rey, cuando firmaba algún documento general, firmaba siempre como rey de León en primer lugar por respeto a su antigüedad y su enorme prestigio, luego como rey de Castilla, luego como rey de Toledo y luego los demás reinos. Todos los reyes firmaban así hasta la propia Isabel la Católica. Por si queda alguna duda es conveniente recordar que el Reino de Toledo se regía por las leyes leonesas del Fuero Juzgo mientras Castilla siempre fue un reino atípico, que nunca tuvo leyes, se regía por normas ancestrales prerromanas.

La otra gran mentira es muy sospechosa, es el silencio total de la totalidad de los historiadores de los últimos dos siglos sobre la pésima gestión de Alfonso VII. Los pocos que hablan de él, lo glorifican por haber engrandecido a Castilla a base de empequeñecer a León. Nadie ha escrito los motivos por los que le concedió la independencia a Portugal, que nunca la había pedido, por qué le dio la independencia a Castilla, por qué le dio la independencia a Toledo, por qué nombró como Rey de Toledo al Rey de Castilla y por qué le regaló a Castilla las tierras llamadas Campos Góticos Leoneses. En las crónicas medievales se encuentran bastantes datos que aclaran las causas de la actuación de Alfonso VII. En el segundo volumen de mi obra Historia de León y de España incluyo algunos de esos datos y en el volumen III incluyo algunas actas de las Cortes de Castilla que demuestran que los Reinos de León y de Castilla nunca se integraron ni era posible su integración. Estoy convencido de que la mayoría de los historiadores lo saben, pero no dicen nada, es el triunfo de la mentira.

El triunfo de la mentira
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