sábado. 02.07.2022

Es una lucha continua. No hay tregua pero no hay solución. La inquina, las malas formas con las que los políticos hablan de otros políticos nos ha llegado a acostumbrar. También nos ha llegado a hartar. La historia nos dice que, generalmente, suele ser el PSOE y sus socios quienes contestan peor a sus adversarios y no al revés. Y así seguimos.

Hace unas fechas en un foro celebrado en Madrid, el expresidente Aznar ha definido con exactitud de reloj suizo, el comportamiento del todavía presidente del Gobierno sobre la actuación de éste con relación a la determinación firme de Argelia de tomar medidas negativas sobre España que afectan al servicio de gas argelino a nuestro país.

El todavía presidente Sánchez se creía el rey del mambo cuando desembarco en Moncloa y los propios aconteceres, muchos de los cuales son responsabilidad directa suya, le hacen rectificar sobre la rectificación y, como consecuencia lógica ir dando bandazos.

El expresidente Aznar, sin un pelo en la lengua, dijo alto y claro, en el foro de referencia, que el comportamiento de Sánchez en el affaire de Argelia era «un ridículo colosal». Afirmación contundente.

¿Alguien que no sea del PSOE o aledaños es capaz de no estar de acuerdo con esa definición? Somos como somos y nos cuesta mucho reconocer nuestros propios errores. Pero que lo que era un episodio doméstico haya saltado ya nuestras fronteras y sirva, cómo no, para que vayamos construyendo, o sea, destruyendo la imagen de España en el exterior, eso no tiene un pase.

Me pregunto y pregunto a quien quiera escuchar, ¿no sería mejor que la actuación de Sánchez fuera de España fuera algo hecho con sentido, que se preocupara más de ello y dejara de ser un «pesado» con su obsesión con la Corona de España, en general y con el rey padre en particular?

¿Por qué en vez de pedir tantas explicaciones y pedir transparencia siempre a los mismos, no practica con el ejemplo él eso mismo que exige a los demás y explica cuándo utiliza el Falcon, y con quien o a quien invita, sabe Dios a quien, a las residencias de vacaciones en Doñana o en La Mareta?

Claro, es que una cosa es predicar y otra muy distinta y mucho más difícil, es dar trigo. Este presidente se dedica solo a predicar. De dar trigo, nada de nada.

En estos momentos, con lo que nos rodea y hemos vivido; la pandemia, la guerra de Ucrania, la inflación galopante, (a ver si te enteras Calviño), la deuda exterior, las relaciones diplomáticas, el IPC, la carestía de la vida, etc, etc. este señor, todavía Presidente del Gobierno, se mete en los bolsillos unas cuantas mentiras, y las va soltando esté con quien esté. Y eso, mi querido amigo, eso no es forma.

En el primer encuentro que tuvieron en el Senado el Presidente del Gobierno y el líder de la oposición, sr. Núñez Feijóo, el resultado fue que el Presidente acusó, sin temblarle la voz, al PP de estar «estorbando» en las acciones que el Gobierno lleva a cabo pensando en el bienestar de los españoles.

Acreditan fuentes fiables que el Gobierno está seriamente preocupado con la metedura de pata del Presidente en el episodio argelino. Tanto que abortó el viaje que el Ministro de Exteriores tenía que cumplimentar a las Américas y ese ministro fue a toda velocidad a Bruselas a ver, repito, si corregía el entuerto del presidente.

No conocemos aún los resultados de ese viaje a Bruselas, aunque nos tememos lo peor. Pero llama la atención que el presidente tan preocupado con que el adversario emplee la transparencia en sus intervenciones, se haya negado, ya en varias ocasiones, cuando la prensa le pregunta su opinión sobre el descalabro con Argelia. Ya digo, este hace lo que le sale del níspero y no da explicaciones. ¡Viva la democracia!

Y todo esto acontece en vísperas de las elecciones andaluzas que si nadie lo remedia va a suponer un paseo para las opciones del PP, no sabemos sin con Vox, con Cs o gobernando Juanma Moreno Bonilla, él solito como es su intención.

Pero hoy he traído a colación la clara opinión del expresidente Aznar sobre la actuación del presidente Sánchez en todo el cisco por él montado con Marruecos y como consecuencia, el cabreo de Argelia, que nos va a costar más de lo que imaginamos.

Es bueno que, en esta ocasión haya sido Aznar, quien haya dado su opinión de forma impecable y directa, a pesar del «fusilamiento» que ha tenido que soportar y sigue soportando por la famosa foto de las Azores.

Bueno sería que nuestro orgulloso Presidente se diera cuenta, que no se dará, de las opiniones que su comportamiento político, en cuanto sale es España está con frecuencia rozando el ridículo. En este caso, según Aznar, con categoría de colosal.

Un ridículo colosal...