domingo 16/5/21
TRIBUNA

Pero ¿hay vida (laboral) en letras? (I)

La principal riqueza que tiene este país se llama el español… pero increíblemente nuestra clase dirigente todavía no se ha enterado». (Javier Cercas).

A finales de septiembre saltó a la luz una noticia, recogida en las ediciones digitales y en papel de algunos periódicos, que a la mayoría de la opinión pública, sin duda alguna, le tuvo que resultar sorprendente: en Francia se necesitaban con urgencia alrededor de 1.000 profesores de español. A más de un lector le habrá llamado la atención, porque se rompía con la idea tradicional tan asentada de que quien cursa una titulación de letras tiene una escasa posibilidad de encontrar empleo en su mismo ámbito. En dos entregas, pretendo (de)mostrar que las cosas no parecen ser así del todo, al menos con los antiguos estudios de Filología Hispánica o los actuales Grados de Lengua española y su literatura. Hay razones demográficas, económicas y también de empleo que parecen explicar la noticia inicial y también la relevancia que poseen en la actualidad esas titulaciones.

El español es una de las cerca de 6.500 lenguas que se hablan en el mundo, pero no se trata de una lengua como otra cualquiera. Todas las lenguas son, técnicamente, iguales, porque todas permiten la comunicación entre sus hablantes, convirtiéndose así en su principal instrumento de transmisión cultural. No obstante, el mayor o menor número de usuarios y las perspectivas de crecimiento y de expansión de alguna de ellas permite que, socialmente, unas adquieran más importancia que otras. El español, por esta última razón, es probablemente una de las más relevantes en la actualidad. Los datos son elocuentes: hablan español 548 millones de personas (470, nativas); nuestra lengua es la segunda en el mundo como lengua de comunicación y también la segunda como lengua nativa; se estima que en el año 2030 el 7,5% de la población sea hispanohablante y que en tres o cuatro generaciones ese porcentaje aumente hasta el 10%; las autoridades estadounidenses calculan que en el año 2050 habrá 133 millones de hispanohablantes en su territorio (hoy, un poco más de 50 millones), con lo que se convertirá en el país con un mayor número de hablantes de español; nuestro idioma es el tercero más usado en internet, con un aumento de más del 800% desde el año 2000 y se encuentra entre las 5 primeras del mundo si se combinan el número de hablantes, el número de países que lo hablan con carácter oficial y la extensión geográfica; por último, el español es la tercera lengua más estudiada del mundo (lo estudian unos 20 millones de alumnos), con unas posibilidades de crecimiento muy notables, que ilustran dos ejemplos: (a) las estimaciones del Gobierno brasileño cifran en 30 millones las personas que hablarán nuestra lengua en su país como segunda lengua en una década; (b) el número de alumnos matriculados en los cursos de español en Estados Unidos supera al número total de alumnos matriculados en las otras lenguas.

Se calcula que las actividades vinculadas a la lengua de un Estado generan el 15% de su PIB. No hay más que hacer cuentas: el PIB de España en 2015 fue de 1.081.190 millones de euros... Con datos más reales: quizás se desconozca que una parte importante de nuestro turismo es de tipo idiomático, es decir, se trata de personas que llegan a nuestro país fundamentalmente para estudiar español (y que aprovechan su estancia aquí por ese motivo para conocer otros aspectos de nuestra cultura). En el año 2013 el número de esos turistas por razones de estudio estuvo muy próximo a los 860.000 y generaron casi 350 millones de euros en cursos de español, de los que, por cierto, se aprovechó más la empresa privada (que recaudó el 86% de los ingresos) que las instituciones públicas. Por otro lado, el número de empresas culturales que viven de alguna manera del español suman más de 100.000 (solo en el campo de las editoriales existen 162 filiales en el mundo), con más de 500.000 de empleados y unos ingresos cercanos a los 30.000 millones de euros. Respecto a la renta per cápita de los hablantes del español (que determina su poder de compra) o la influencia en el comercio internacional de nuestra lengua, no existe duda: en cuanto a lo primero, al conjunto de poder de compra de los países hispanohablantes hay que añadir el de la comunidad hispana de Estados Unidos, que supera los 1,2 billones de dólares; y, sobre lo segundo, recientes estudios económicos demuestran que compartir el español aumenta el comercio bilateral en cerca de un 290% (frente al inglés que lo aumenta en un 240%).

Los datos anteriores, demográficos y económicos, son muestra de que la enseñanza del español, en realidad, se ha convertido en un auténtico «nicho de mercado», donde la demanda no está del todo cubierta, como muy bien señala Javier Cercas en la cita inicial, en gran parte por el desinterés de nuestros dirigentes, pero donde las posibilidades de empleo son más que notables.

Pero ¿hay vida (laboral) en letras? (I)
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