sábado. 03.12.2022

Si pudiera, me iría una temporada a la hermosa ciudad de Sevilla para mirar y remirar en su Archivo General de Indias. En él encontraría datos, historias, vidas de villafranquinos que marcharon al Nuevo Mundo.

Don José Díaz de Guitián, por ejemplo, mercader, vecino de Cádiz, natural de Villafranca del Bierzo, hijo de Francisco Díaz Guitián y de doña Francisca Pol Monteagudo, que en fecha 20 de julio de 1729 recibe licencia de pasajero a Indias, con destino a Nueva España (México), llevándose con él a cuatro criados, que son:

—Félix Almara, natural de Mataró.

—Alejandro Álvarez Guitian, de Villafranca del Bierzo.

—Alejandro Rodríguez de Cosgaya, natural de Espinama (Líébana).

—Juan Antonio Otances Ramos, natural de Ponferrada.

Así reza la Contratación 5470:

«Don Joseph Díaz de Guitián vezº desta ciudad y de su comerzio en la mejor forma que aia lugar parezco ante V.S. y digo que en la lizenzia que se me conzedió para mi embarque como cargador no se me yncluio criado alguno para las muchas dependenzias propias y agenas que llevo a mi cargo como es notorio, y nezesitando de personas de mi satisfazión de quien balerme presento los cuatro yndibiduos que hirán nombrados y son Dn Felis Almara natural de Mataró, Prinzipado de Catalunia de hedad de 25 años de buen cuerpo barba negra y zerrado de ella; Alexandro Alvarez de Guitián natural de Villafranca del Bierzo de hedad de diez y ocho años, blanco, buen cuerpo delgado pelo castaño; Dn, Alexandro Rodríguez de Cosgaia, natural de Espinama en las Montañas de León de hedad veinte y seis años mediano de cuerpo reecho color trigueño y pelo negro; Dn. Juan Antonio Otanzos Ramos natural de Ponferrada del Bierzo Reino de León de hedad de 25 años, pelo negro, color trigueño mediano de cuerpo y delgado. Todos los cuales me consta son solteros naturales destos reinos sin cosa en contrario, christianos viejos y así lo juro y firmo y me obligo a traerlos quando buelba a estos reinos».

En la ciudad de Cádiz vivía nuestro paisano villafranquino, gran mercader, exportador e importador al por mayor, que viajaba con frecuencia al Nuevo Mundo, a la Nueva España (México).

Treinta y seis años antes, es decir en 1693, aparece otro don Joseph Díaz de Guitián, pintor de cierta fama, que, junto con sus dos hermanas, firma la siguiente carta de pago: «Don Joseph, doña María y doña Cathalina Díaz de Guitián, tales tres hermanos legítimos, y don Juan Dávila, como marido de dicha doña María declaramos que hemos recibido de doña María de Corcuera, viuda de Francisco González de Vega, y del licenciado don Diego González de Vega. 2.000 rs.vn. que le debían por una obligación del 19 de noviembre de 1678. Testigos: Domingo Uzeta, Juan Frejo y Pedro Ezquerra, residentes en esta Corte». Firmado: Joseph Díaz de Guitián. Madrid, 12-II-1693 (AHP: Protocolo 13805, fols. 5-6)».

Don José Díaz de Guitián, cruzó el Océano Atlántico un número indeterminado de veces, y se sabe fehacientemente que en 1720 y en 1729 llegó a México para hacer negocios.

Algún día, quizá, en el futuro próximo, aparezca en mi pueblo un joven historiador, entusiasta y capaz, que tenga interés y tiempo para investigar en los archivos y descubrir la vida y milagros de grandes e importantes villafranquinos en el Nuevo Mundo. Es triste y lamentable que en una villa tan culta, tan llena de Historia, sigan en el «anonimato», completamente desconocidos, personajes como José Losada, mercader-comerciante, que, desde México, pasó en 1704 a Florida, y en 1707 a Cuba; Pero Mejía, cosmógrafo y cronista de Indias; Francisco Álvarez de Guitián, maestre de fragata; Mateo López de Cangas, Gobernador de Cuba desde 1717 hasta 1723; Juan de Armesto, enviado como fiscal de la Inquisición a México en 1624; Antonio Osorio y Barba, alcalde de Nexapa (México), en 1704.

Villafranquino importante, más conocido que los ya citados, es Gabriel de Robles, benefactor de Villafranca, que recordé en varias ocasiones, por ejemplo el 15 de diciembre de 2014, que dije:

«Acerca de la Divina Imagen del Santísimo Cristo de la Esperanza de Villafranca, Patrón del Bierzo, conozco varias versiones, pondré aquí solamente dos:

Primera: Página Oficial del Ayuntamiento, dice: «Su origen se remonta al siglo XVII cuando Don Gabriel de Robles, indiano natural de Villafranca, costeó las obras de lo que hoy es el Convento de San Nicolás. Para que presidiera el Retablo Mayor de dicha Iglesia donó un Cristo, llamado de la «Esperanza», tallado en madera de ébano de gran expresividad artística, al cual se atribuye su origen americano».

Segunda: Un «erudito» villafranquino, a mediados del siglo pasado, dejó escrito: Gabriel de Robles hizo venir desde Florencia al más famoso imaginero florentino, Guiusseppe Marenetti, encargándole fuera a Burgos y estudiara el Divino Cristo que está en aquella Santa Catedral, para hacer una talla semejante. Dice la leyenda que hizo juramento de no esculpir más imágenes, admirado de la perfección de esta última obra. Se quedó a vivir en nuestra tierra, y aquí murió».

«Mi opinión es: El Santísimo Cristo de la Esperanza de Villafranca es único, especial, y en nada se parece al de la Catedral de Burgos, que, además, es articulado».

Mi admirado don Enrique Gil y Carrasco nada tuvo que ver en la construcción del Teatro Villafranquino, que se inauguró en 1905, y ahora, desde 2015, para celebrar el bicentenario del nacimiento del poeta, lleva su nombre. La idea de construirlo nació casi sesenta años después de la muerte del genial escritor. Sucedió en la sobremesa de una gran cena en el famoso Hotel Condesa, celebrada con ocasión de una visita del Diputado a Cortes Don Luis Belaunde y Costa. Los asistentes aprobaron la creación del Teatro y le encargaron la realización del edificio al ingeniero Don Félix López, fallecido años después en la Guerra de África.

El famoso gran Hotel Condesa, del que tanto han escrito Ramón Carnicer y Antonio Pereira, tenía en 1912 servicio de carruajes a los trenes y al exterior, calefacción y agua corriente en todas las habitaciones, teléfono, restaurante, biblioteca, y distinguida clientela. Calle Campairo, 3 Tlf 30.

Finalmente, pláceme sacar a colación a Luis Rodríguez Pérez ‘Luis Paul’, que en julio de este año 2022 publicó Caballeros y Demonios, haciendo protagonista de grandes aventuras al ya citado don Gabriel de Robles. A ver si cunde el ejemplo y salen a la palestra nuevos escritores que rescaten del anonimato nuestra rica Historia y sus personajes.

«Villafranca es la hermosura, todas las demás bellezas son simples aproximaciones».

El que esté libre de culpas...

Con toda Burbialidad.

Villafranca debería mostrar más interés por su rica historia
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