martes 20/10/20

¿Por qué viste tan mal Pablo Iglesias?

Sí, ya sé, el hábito no hace al monje, pero a veces la gallina canta demasiado y se hace protagonista sin quererlo. ¿O realmente es lo que quiere? No es necesario vestir de forma desaliñada como tarjeta de presentación, de ser del partido que se es. Ahí es nada la diferencia en el vestir, siendo casi del mismo partido, entre Sartorius y el tal Iglesias. Como reza el dicho andaluz, «e igual pero no e lo mizmo»

Si nos molestamos un poco en echar un vistazo a los ministros europeos y su forma de vestir y de cuidarse, no encontraremos a nadie, absolutamente a nadie que tenga las ‘pintas’ que tiene el Vicepresidente segundo del Gobierno de España. ¿Quiere eso decir que al ir mal vestido Iglesias, su gestión empeora? Bien, su gestión es mala se vista lo que se vista. Pero concluyamos que, independiente de sus planteamientos, da un poco de grima y suscita dudas que un personaje con ese gusto en el vestir, tenga como contrapartida buenas y estudiadas palabras. Tampoco es este el caso. Y después, esa forma ineducada y grosera de dirigirse a sus correligionarios, los diputados; (cierre vd. la puerta al salir, o vocalice vd. bien que no le entiendo), O sea diplomado por la Escuela Diplomática. Redundancia incluida.

Una lástima que, por fas o por nefás, siempre damos motivo para que nos señalen, no precisamente como ejemplo de buenas acciones, de buenas ideas.

Y claro, lo que hace el padre, es un ejemplo, lo suelen hacer los hijos. Qué momentos vergonzosos, aquellos del principio cuando la vestimenta comentada era también aceptada y practicada por Errejones y Monederos, sin olvidarnos de las señoras que también les rodean. Papá Iglesias marcaba la pauta y los demás seguían como borreguitos. Y hasta aquí hemos llegado.

Estos personajillos, por muy cargos importantes que ostenten, jamás se vieron en otra y ahora los dedos se les hacen huéspedes. No saben lo que hacer y lo que es peor, no saben cómo hacerlo. La gestión de la pandemia unida, aunque va implícita, a como se está llevando a cabo la incorporación de los niños a los colegios es algo que da vergüenza ajena, naturalmente a los que la observan desde fuera. Estar inmerso en algún episodio concreto, es ya de aurora boreal. Pero ellos, los verdaderos responsables, ni se inmutan. Se ríen cuando algo de esto se les reprocha en el Congreso de los Diputados. Eso es lo que nos gobierna.

Ahora estamos pendientes de la aprobación de los Presupuestos Generales del Estado. Da pena ver arrastrarse al presidente del Gobierno para pedir favores, precisamente a quien no debe pedírselos, partidos independentistas, fuera de la ley y de esa calaña, que siempre están con la mano extendida para seguir esquilmando, a cambio de su aprobación a los Presupuestos, y con el fin de que el sillón de la Moncloa siga ocupado por el ‘Doctor fraude’.

Otra situación viviríamos si, en vez de esos partidos pequeños que siempre están recogiendo migajas, se hubieran reunido los dos grandes para llevar adelante a España. Pero al presidente, hablarle del PP es mentarle la bicha. Sale corriendo. Y el resultado es lo que estamos viviendo los ciudadanos.

Pero conviene no olvidar que en todo este juego, tenemos una invitada que no va a ser de piedra precisamente. Se llama Europa y esta dispuesta poner orden caiga quien caiga. Y bien es sabido que España está en la cuerda floja; por tanto ojo al parche que es de cuero. Las mentiras no solo no son bien vistas en Europa. Son castigadas.

Por cierto, qué bien visten los parlamentarios europeos, ¿verdad? Da gusto verles con sus trajes y aseados. Oye, no se ve ni una sola coleta, ahora moño, y mañana vaya usted a saber. Ellos si cuidan los detalles y se afanan en defender a sus países. Nosotros en cambio....

Desgraciadamente el mal ejemplo, abunda. ¿Qué tal la indumentaria del pesado y nunca certero Dr. Simón? Parece que les eligen, joder.

¿Por qué viste tan mal Pablo Iglesias?
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