domingo 27/9/20

¿Está viva la Mesa por León?

El 27 de febrero y gracias a una interesante propuesta que los sindicatos habían formulado para León, reflexioné en esta Tribuna acerca del exitoso modelo al que hacían referencia y que se implantó en las Highlands hace ya cinco décadas para combatir la despoblación de esa zona. Muy resumidamente, se trata de una agencia autónoma, despolitizada e independiente con capacidad de planificar integralmente el territorio. Los miembros son personas escogidas por su cualificación y solvencia profesional e intelectual, contando con personal exclusivamente laboral. No se trata de ser mero receptor de proyectos, sino que debe buscarlos con especial atención a la relación coste-efectividad, monitorizando las acciones desde la óptica de la generación de un impacto duradero y efectivo en la actividad económica y en la demografía. Es decir, un organismo radicalmente diferente al Instituto para Reestructuración de la Minería del Carbón y Desarrollo Alternativo de las Comarcas Mineras (IRMC).

Como consecuencia de la propuesta de los sindicatos y una multitudinaria manifestación, se convocó una Mesa por León para el 3 de marzo que, quizá fruto de nuestra concepción lanar de la existencia, vegetó hasta la siguiente reunión el 26 de junio. Pocos días antes se anuncia, sin antes consensuarlo, que será coordinada por una profesora de la Universidad, quien meses después todavía no se ha manifestado públicamente. Parece ser que el 30 se septiembre se podría presentar un plan y la constitución de mesas sectoriales. La falta de transparencia en cuanto a las características de los miembros, urgencia, comunicación e ilusión en el futuro no presagian nada bueno.

Además de la laxitud y pereza en cuanto a la constitución y funcionamiento, me llaman la atención varias cosas:

—En su composición inicial no se identifican a los miembros en ningún comunicado, lo que se intuye por prensa y fotos es un número que la hace inoperante y con una escandalosa infrarepresentación femenina, el 10% de los componentes. No se entiende qué hacen media docena de sindicalistas o el mismo número en la nutrida representación de una de las asociaciones empresariales. Increible la ausencia de la Universidad, llamada a ser un motor de futuro. Creo plenamente acertada la representación de la Administración, Diputación, Consejo Comarcal del Bierzo, Junta de Castilla y León con los consejeros de Economía e Industria y Empleo, así como la delegación del Gobierno en la Comunidad.

—El papel del sector público es correcto como impulsor, incluso la Diputación ofreciendo a sus técnicos, pero entiendo debe ser temporal, ya que la Mesa debe ser independiente y sus miembros no deben ser representantes públicos ni funcionarios, sino personas escogidas por su cualificación y solvencia profesional e intelectual y los empleados sometidos a la legislación laboral e incentivados por objetivos, procediendo a sus sustitución si no se consiguen. Conviene traer a colación la reflexión del presidente de la Diputación, Eduardo Morán, «Gersul es el peor ejemplo de gestión pública que he visto en mi vida» (prensa del 14 de julio de 2020) u otros casos, como el mantenimiento «por los pelos» de la propiedad del solar de Santa Nonia utilizado como parking y que casi se pierde por prescripción a punto de cumplirse 30 años sin que nadie se enterase, ni se exigiesen responsabilidades, al explotarse en precario por terceros. Es obvio que una vez participado en el impulso, deben apartarse la mayoría de los miembros, lo cual no significa que su opinión no deba tenerse en cuenta.

—La coordinadora no es un persona independiente. Ha formado parte de dos gobiernos municipales, incluido el peor de la historia de León, el formado por PSOE y UPL entre 2007 y 2011. Y no lo digo por ideología, sino por estrictos criterios económicos. Todavía estamos sufriendo como legado la inmensa deuda que dejaron así como el desastre de Feve fruto del sueño del tranvía y un Palacio de Congresos todavía sobre plano. El de Exposiciones no ha llegado nunca a cubrir ni la mínima parte de sus cuantiosos gastos de mantenimiento.

—No parece que el enfoque esté centrado en criterios empresariales. Debe advertirse, que ya no se trata de clonar en un municipio lo mismo que en el vecino, tendrá que haber prioridades. Los proyectos deben ser viables, no zonales, exigiendo además skin in the game, quien solicite ayudas, va a tener que dar cuentas de las mismas y poner dinero propio. A modo de ejemplo, no se trata de subvencionar con fondos mineros un Centro de Interpretación del Clima en la Vid, cuando el Ayuntamiento al que pertenece, Pola de Gordón, no es capaz de anunciar en su web, ni en la obsoleta de Turisleón, no ya el programa de actividades, sino su existencia. Y ahí falla la idoneidad de la cabeza de la Mesa, que aunque le honra haber dejado el cargo de concejala cuando se privatizó el servicio de agua, ello mismo indica la poca querencia hacia el sector privado, aunque no es infrecuente confundir el agua como bien público con el servicio de llevarla hasta el grifo.

Dicho esto, no tenemos por qué parecernos exactamente a la Highlands and Islands Enterprise, pero parece que las líneas básicas de esta agencia escocesa son muy a tener en cuenta. Por ello, además de poner de manifiesto lo anteriormente expuesto, me gustaría llamar la atención sobre tres líneas de futuro alejadas de los manidos tópicos:

—La Universidad debe estar presente como fábrica de talento y motor de desarrollo. Sin embargo, es urgente un profundo cambio de la misma especialmente facilitando la entrada, pero también la salida de docentes así como incentivos a los mismos en función de la autofinanciación que consigan de la colaboración público/privada. Perpetuarse en el puesto de trabajo independientemente del desempeño, forma de elección de Decanos o Rectores que más bien parecen delegados sindicales al ser votados por sus colegas e incluso personal de administración y de limpieza no parece que den imagen de la institución dinámica que se necesita. La competencia con la instalación de una Universidad privada ayudaría mucho.

—Debe pensarse menos en la subvención y más en la coinversión. Necesaria la financiación pública, pero también la privada a través del capital riesgo. Me comentaba hace tiempo un colega de profesión que había dejado el sector del Investment Banking por la dirección de una Sociedad de Desarrollo Industrial de una determinada Comunidad Autónoma, su desesperación de trabajar en la Administración por la imposibilidad de desarrollar ese tipo de labor en condiciones. Las empresas leonesas son muy pequeñas y el capital riesgo las puede ayudar a crecer, como es el caso de la antigua Antibióticos, cuyo principal accionista es un un fondo de estas características. A pesar de la pandemia se han seguido constituyendo entidades, ahora también promovidas por áreas de banca privada y family offices, ya que con los tipos de interés deprimidos durante años, hay actualmente miles de millones de Euros buscando oportunidades de inversión.

—No sólo hay que pensar en fábricas, León reúne una serie de condiciones esenciales para el desarrollo de startups así como acoger áreas de grandes compañías que no necesitan presencia en una gran ciudad. ¡Quién me iba a decir que la mesa europea de trading de Templeton con la que me reunía en Fort Lauderdale y Nassau, iba a estar años después en Escocia! En el mismo sector, no es infrecuente ver departamentos como custodia y depositaría de valores o clearing y compliance en pequeñas ciudades de provincias. La Universidad, una alta y asequible oferta inmobiliaria comparada con el entorno, un polo tech y pharma que ya tiene una aceptable masa crítica y comunicaciones son puntos a nuestro favor.

La actual situación no ayuda, pero la forma de afrontarla tampoco. El conocido empresario Emiliano Revilla ha conseguido, como reto personal, que varias empresas se hayan establecido en su pueblo, Ólvega. Si hubiese tenido detrás un equipo como el de las Highlands, los resultados hubiesen sido todavía más exitosos. Ese es el perfil.

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