domingo. 05.02.2023
ME HAN CONTADO, no se si creerlo, que ahora que lo del plan de Ibarretxe empieza a parecer el reino de Galafa, por Sabinetxea andan pensando, es un decir, en reivindicar algo serio para el 2005 y poder llevárselo al aita Arzallus para el cumpleaños. Meditando, meditando, es otro decir, llegaron a lo del cuarto Centenario del Quijote. Para ir sobre seguro encargaron a uno que se lo leyera, aunque fuera de un maqueto, e informara. Muy enfadado apareció. Mal no estaba y valía para risas, pero había un capítulo intolerable, algo que un patriota vasco, un gudari, no podía consentir. El Alonso de Quijano no dejaba de recibir palos y palizas a manos de cualquiera. Era derrotado por todos. Por todos, menos por uno. Y ese uno, pura maldad españolista, resultaba ser un vizcaíno. ¡Un vizcaíno era el único descabalgado y rendido por el manchego y su penco Rocinante! Era una ofensa imperdonable. Eso era un insulto a la raza vasca, y al RH. Así no podía quedar la cosa. -¿Y que hacemos? -Pues exigir a los de Madrid que lo quiten inmediatamente del libro. En eso andan por Sabinetxea y ya preparan por Ajuria Enea la proposición de ley de enmienda a la totalidad y de supresión del capitulo X del Ingenioso Hidalgo don Quijote de la Mancha para que borren tal infamia antivasca de los textos. ¿No han logrado cambiar de arriba abajo, volverla del revés, a su antojo su propia historia y la de todos?. Pues mas fácil ha de resultar el hacerlo con un personaje de ficción. Si han transformado los hechos de los siglos en un panfleto, ¿qué les puede costar arrancar la hoja de una novela?

El vizcaíno y «El Quijote»
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