viernes 15/1/21

¡Y por fin… llegó!

Nos parecía lejano el día, nos parecía que era demasiado tiempo el que quedaba, nos parecía muy lejano el momento, pero no reparábamos en que el tiempo no para jamás. Decía mi abuela; todo llega y todo pasa. El tiempo, continúa su camino pese a quien pese. Y así ha sido. Por fin, y con la alegría de todos por el acontecimiento, la vacuna llegó. Ya está entre nosotros.

Pero seamos realistas. Es una muy buena noticia. Es un paso enorme hacia la feliz situación final que no es otra que esa vacuna sea nuestra salvación. Pero queda mucho todavía. No hay que engañarse, no debemos engañarnos a nosotros mismos. La vacuna ya ha llegado pero hasta que consigamos una cantidad de personas notable con ella implantada, debemos seguir con las medidas de prevención que tenemos hasta ahora.

No hay que olvidar que el virus, sigue circulando. Nosotros sabemos que tenemos ya la vacuna pero el virus sigue su dramático camino, contagiando a diestro y siniestro. No se deben bajar nuestras defensas actuales.

En todo caso, es, pienso yo, un momento más que adecuado para lanzar un reconocimiento a los profesionales de la medicina, investigadores principalmente, pero a todos en general, que han dedicado un tiempo enorme de sus vidas a intentar tener a disposición de los millones de seres que somos un remedio ante esta pandemia feroz que nos acompaña ya durante muchos meses.

Siendo este trabajo de los profesionales, de enorme, de vital importancia, no debemos olvidar que los protagonistas principales para poder doblegar al virus, somos nosotros mismos. Conscientes de que nuestra involucración es de una importancia total, debemos, tenemos la obligación, de seguir manteniendo y utilizando los elementos de defensa que, de los que hasta ahora disponemos.

La clave, para vencer en esta durísima batalla a la que nos ha tocado enfrentarnos, no es otra que los destinatarios del virus, nosotros, nos enfrentemos a él, con armas eficaces para derrotarlo.

Y, hasta que esa vacuna que ya está entre nosotros, vaya haciendo su efecto, hay que hacer el esfuerzo de no descuidar aspectos tan importantes como la distancia y ponerse la mascarilla. Ambos actos son de primera importancia para ganar esta guerra.

Desanima mucho, contemplar la frecuencia con que, los jóvenes especialmente, mantienen reuniones con demasiado gente, para sus diversiones y,desde luego, sin mascarilla. Eso es echar gasolina al fuego. Se están pagando consecuencias muy graves por llevar a cabo situaciones como la que les cuento. Y ello, de forma casi continua. O somos conscientes de la importancia de observar estas medidas, que ya han demostrado su eficacia o estaremos condenamos a vivir y a morir con esta pandemia. No nos merecemos esto.

Tenemos que luchar pero todos en la misma dirección y con el objetivo de vencer esta guerra.

Hablamos de salud, pero no queremos ni mucho menos olvidar lo que ha provocado esta situación en nuestra economía. Bien lo saben las empresas en general, y los pequeños negocios muy en particular. ¿Merecen esto esos hombres y mujeres luchadores para llevar sus negocios y proyectos adelante? Pues depende de nosotros que su futuro sea, cuanto antes, el que fue, el que era hace solamente un año.

La universidad, las empresas, lar artes, la literatura, la formación profesional, el turismo, las familias, el deporte, absolutamente todos los recursos que tiene nuestra nación para ser libre y aspirar a todo, han sido cercenados y ahora tenemos una sociedad que está asimilando ese tremendo cambio. No se reconoce a si misma.

Debemos seguir siendo fuertes ante la situación.. Seguimos teniendo la solución en nuestro proceder y tenemos la fortuna de que la vacuna, por fin llegó. Mucha alegría pero ningún descuido hasta alcanzar esa llamada inmunidad de rebaño. Para ello falta todavía. No debemos decaer. No vamos a decaer. La normalidad está más cerca.

El año 2021, que les deseo próspero a todos ustedes, debe marcar nuestra recuperación definitiva. Será muy bueno para nuestras vidas y para relanzar proyectos que están en lista de espera.

¡Y por fin… llegó!
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