jueves 19/5/22

Cuando se está en el punto de mira hay que actuar. Y hay que hacerlo sabiendo que no existe margen de error. Tal vez la presión sea excesiva, pero hay que seguir.

Se me ocurre que esto puede ser lo que le pase a la corporación provincial, que tiene todos los ojos puestos en ella, por cuanto los problemas de la provincia sólo hacen que multiplicarse, los dineros disminuyen y los gastos aumentan. Y por si fuera poco todo eso, con la espada de Damocles de que la mitad del electorado vota que deben suprimirse estos organismos.

No es el momento de atacar o defender la institución, pero me temo que a partir de ahora desde el palacio de los Guzmanes tendrán que afinar mucho para no dar argumentos a quienes piden su desaparición. La razón de ser de un organismo es su utilidad y si ésta no está clara, será más fácil prescindir de él.

Apenas comenzado el año ya tiene una tarea ingente. Por una parte, recuperar la gestión de los recibos de Gersul, que dicen ahorrará 300.000 euros al año. ¿A quién hay que cargar el ‘manirrotismo’ del coste de la privatización que ahora se recupera? Por otra, la construcción del nuevo vaso del CTR no puede esperar, así que vendrá muy bien ese ahorro pensando en el coste de las nuevas instalaciones. Por cierto ¿qué fue de aquello de que se financiaría con la energía producida con los detritus?

Pero la gran asignatura pendiente de la Diputación es solucionar el tema de los bomberos. El voraz incendio que en la Nochevieja destruyó un edificio de viviendas en La Bañeza, afectó al colindante y a un bajo comercial, no es sino el botón de muestra de que no puede seguir así el tema de las competencias en materia de incendios.

No se puede seguir metiendo la cabeza bajo el ala de que es responsabilidad de otro organismo. Los leoneses, sean de la localidad que sean, tienen que tener garantizada la asistencia de bomberos profesionales, que en poco tiempo puedan acudir a cualquier punto de una provincia tan vasta como la nuestra. Pónganse en marcha cuanto antes —mañana, mejor que pasado— los parques comarcales que se vienen reclamando, con el fin de que no haya que lamentar no sólo desgracias personales sino tampoco pérdidas materiales. Que funcionen y luego se discute quién paga. En cualquier caso esto es algo que no se puede ahorrar, así que habrá que buscar presupuesto y quitar de lo que no es realmente imprescindible, que no es el caso de los bomberos.

Ya no hay margen
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