sábado. 13.08.2022

A veces hay que aburrirse.

Las tantas de la madrugada, pueblo de interior sin wifi , con datos limitados y para más inri, sin Smart TV. En estos momentos y solo en estos momentos se me ocurre pararme y escribir. En el bullicio de la sobrestimulacion no tengo momento para realizar esta "ardua tarea" ante tantos estímulos -mi móvil sabe de sobras que todo lo que digo es mentira, pues las 24 horas son iguales para todos los humanos, solo de mí depende usarlas eficientemente-. Un estudio reciente de la Universidad Complutense de Madrid confirma que las personas con alta propensión al aburrimiento mueren antes pero.. ¿Para cuando un estudio sobre la enfermedad de la sobreestimulación? Llegará un día que, o bien, nos explote el cerebro ante tantos inputs o logremos alcanzar nuestro máximo potencial como Scarlett Johansson en el filme Lucy. Parafraseando al virtuoso Clifton Paul Fadiman "aburrirse en el momento adecuado es signo de inteligencia." A fin de cuentas, como decía el gran filósofo griego Aristóteles la virtud está en el punto medio.