miércoles 27/1/21

Buena gente con malas formas

Parece que una de las consecuencias que ha traído esta pandemia es la vuelta de muchas personas a la montaña, valorando así, los espacios abiertos. El excursionismo nos aporta mucho como sociedad, y el que ahora mucha gente empiece a hacer deporte y a considerar cuidar su salud es una noticia excelente. Este pensamiento mirando a un futuro sanitario es sublime. Debemos a cambio, al menos, no dejar con nuestra visita una horrorosa huella en la naturaleza. Le reconozco, como cosmopolita llegada hace unos años a un pueblecito de montaña, que ahora veo las grandes diferencias entre la ciudad y la montaña que antes no veía. Sufro diariamente en mis paseos matutinos, encontrar tiradas botellas de plástico, latas, bolsas, pañuelos… es frustrante encontrar ahora también, mascarillas. Aquí no pasa diariamente el camión de la basura y cuándo actúan los voluntarios de las recogidas de basura municipales no llegan a todos los rincones. Es muy difícil mantener este lugar limpio. Por eso le escribo esta carta, para que traslade este mensaje. Igual que revisamos llevar nuestro teléfono móvil bien cargado de batería, para hacer mil fotos del paisaje, debemos revisar por favor, no dejar nada que no estuviera antes de nuestra visita. Esa basura no habla pero dice mucho de quién la deja. Por un montañismo sostenible, evitemos ser buena gente con malas formas.