martes. 16.08.2022

¿Quién ganaría ahora?

En los acuerdos tomados en la reciente cumbre de la OTAN en Madrid, ésta ha ampliado su campo de acción enemigo a China, que junto a Rusia serían los objetivos a batir en esta nueva “Guerra Fría”, tal como sostiene Joseph E. Stiglitz. La “geopolítica militar” ya se sabe cómo hace frente a estas situaciones, rearme e inversiones multimillonarias en tecnología militar, para disuadir al contrario y de paso, romper el espinazo de su economía, como ocurrió en la anterior con Rusia. El problema ahora, es que China emerge como una potencia tecnológica, económica y militar que puede tutear a EE.UU. Habría otra forma, la “geopolítica de la diplomacia” basada en una apuesta clara por la cooperación mundial, especialmente con los países en vías de desarrollo, de tal forma que “Occidente” fuese visto, no como el gendarme mundial que mantiene su “orden” a base de agresiones militares, sino como ese agente de progreso con el que intercambiar y establecer vínculos de prosperidad.