miércoles. 10.08.2022

Pedro Alfonso Casado, un chaval del Barrio de El Ejido

Tuve la suerte de conocer a Pedro durante nuestra etapa de Bachillerato en la Palomera, muchas veces recorrimos juntos el camino de ida y vuelta al Instituto. Era un tipo alegre, bromista, buen conversador, y con una vocación muy clara desde que tenía 14 años por las Fuerzas Armadas de Élite, mientras los demás andábamos con las dispersiones propias de la edad, él se tomaba en serio los estudios, las clases de educación física, y ahorraba cada peseta que le daban para adquirir puntualmente las revistas de "Comandos" y "Armas y municiones" en el kiosco de la calle San Juan. Finalmente cumplió su sueño con creces y si hubiese visto el reconocimiento a su carrera profesional no lo habría dado importancia, porque consideraba que simplemente cumplía con su deber. A lo largo de los años nos volvimos a encontrar por el barrio en Navidad, nos poníamos al día, nos felicitábamos el nuevo año, y pude comprobar que no había cambiado nada, gritaba mi nombre, me daba un abrazo, y seguía siendo el mismo chaval bromista y responsable del barrio del Ejido. Muchos te echaremos de menos y te recordaremos, Pedro. Descanse en Paz.