sábado 28/5/22

Cuando el que se enfada, es el padre del árbitro.

- Cuando el que se enfada es el padre del árbitro.. Nos hemos acostumbrado a que los fines de semana dentro de las competiciones infantiles, se haya vuelto un habito el que cientos de padres se desgañiten a grito pelado, soltando improperios varios hacia los rivales de sus hijos (otros niños), los entrenadores y hacia la figura de los árbitros. Esos padres que ven como a su hijo, fruto del desarrollo del juego, sufre golpes y se enervan porque les duele ver a sus hijos doloridos. Esos mismos que alientan a sus hijos como si de espartanos se tratase y de ellos dependiese su vida. Los mismos que cuando su hijo falla, buscan una excusa o simplemente dicen aquello de “es que está aprendiendo”. Todos los fines de semana, vemos a niños que visten una equitación jugando contra otro equipo que viste otra indumentaria distinta y que “disfrutan” (o al menos a pesar de sus progenitores) lo intentan, correr detrás de un balón. Y evidentemente todos los fines de semana vemos al enemigo número uno de esos niños…. El árbitro, esa figura que acude al campo con el ánimo alevoso de perjudicar a esos niños e impedir que los mismos se diviertan, como cual “grinch” en contra de la navidad. Y todos los fines de semana vemos (sin excepción) como esos progenitores insultan, vilipendian y amenazan a esa figura que es el árbitro. En muchas ocasiones, si nos fijamos, vemos que debajo de esa indumentaria negra, rosa, amarilla… hay una persona, que tiene pocos más años que los niños que disputan el partido, y digo pocos más años porque muchos árbitros son menores de edad, estando su cuerpo entre los 12 y los 17 años (por cierto, son menores) pero su mente demostrando más sentido común que el de algunos progenitores, que dicho sea de paso, quizás la naturaleza NO debió permitir que lo fuesen. Pues, al igual que esos niños que según sus padres cuando cometen un error, están aprendiendo, los árbitros (niños también), están aprendiendo igual. Se equivocan, si claro, como no se van ha equivocar, son niños y los padres de los árbitros también tienen el mismo sentimiento, están aprendiendo. Lo que me lleva a pensar…. Aún no he visto a ningún progenitor (alguno llamarle padre/madre es demasiado generoso), cagarse en la madre que pario a su hijo, ni llamarle hijo de madre trabajadora del sexo… que pasa ¿Cómo es tu hijo no se lo dices?, pero al árbitro sí. Pues sucede que ese niño que ejerce de árbitro también tiene padre, madre, hermanos, tíos, primos y también van a verle disfrutar de lo que ellos libremente han decidido hacer y claro en alguna ocasión el padre… del árbitro se enfada por lo que le dicen a su hijo esa panda de progenitores causantes de criar niños que después hacen bulling en el colegio… si amigo progenitor, tu hijo ve como actúas en el campo y como amparándote en la superioridad y el anonimato, él se siente facultado para hacer lo mismo en el colegio, por que mi padre lo hace. Pero claro, el malo es el árbitro y su padre un mal educado por defender a su hijo igual que lo haces tú, progenitor.