miércoles 27/1/21

Enchufados

En la década en la que tuvo el bastón de mando gubernamental Zapatero, los empleados públicos, amentaron en medio millón de personas, aproximadamente. Cuando se le cambió por el Sr. Rajoy, éste los mantuvo, incluso, puede que algo se restara, por la fuerte sacudida que nos dió en austeridad, debido a la fuerte ruina económica en la que nos dejó Zapatero. Ahora, en la actualidad, con el dueto socialmita en el Gobierno, vuelven a flotar en el aire, otra vez, el aumento, ya que parece ser que hay una cifra sobre 150.000, o más, de empleados públicos. No quiero que no se les emplee, pero, por favor, con oposiciones, o méritos, o lo que sea, y cubriendo las bajas que se produzcan en el trabajo público, pero no, las administraciones públicas se inventan puestos nuevos, sin pensar que hay unos principios de constitucionalidad de publicidad, igualdad, méritos, capacidad.... Normalmente estas nuevas personas que entran suelen ser ingresadas a dedo, que no son funcionarios, se les coloca por lo que sea, pero no han pasado por la criba de las conocidas y sempiternas, oposiciones o lo que sea. En las empresas privadas no existen estos cribados, se les coloca por su valía o necesidad perentoria, incluso por amiguismo, pero porque no se necesita opositar, con sus excepciones, claro, para cubrir plaza en lo privado. No hay que olvidar, ni mucho menos, que la dichosa pandemia del virus de las mil trompetillas, ahora, en la actualidad tiene mucho que decir, así que no es oro todo lo que reluce y echar la culpa a los que nos gobiernan y manejan el tinglado, no. Lo cortés no quita lo valiente. Pero hay una cosa que es primordial, hoy en día, si una persona desea, o tiene necesidad perentoria de poder comer, incluso mejor, con afiliarse al socialismo, o cualquier partido de izquierdas, o del principal partido de la oposición, hasta que la nación se hunda, que el camino ya está algo marcado para ello, sea el que sea, sabe, muy perfectamente, que brujuleando dentro de esas sedes, tendrá, no tardando mucho, un puesto en la empresa pública, con lo cual el gasto en salarios, en los presupuestos, asciende como la espuma, y, contra esto, no se puede acudir a la Justicia, salvo casos de sexo, raza o religión, que entonces si se mira. ¡Ah! hay una cosa que se me olvidaba. En lo público, a la persona que se la coloca en un determinado cargo público, ha de tener la completa seguridad de decir amén a todo lo que se le proponga, o presente a la firma, o a lo que sea, y la persona que nombrara a ese cargo público, sin corresponder o por saltarse a la torera determinados requisitos, se le sanciona, creo, con unos meses, incluso hasta un par de años, tengo entendido, de castigo, y la misma pena a la persona que acepta el cargo. Son penas que dan risa si no fuera porque la cosa es más que seria. Cosa muy distinta sería si estos delitos fueran considerados como penas graves, y se le metiera a uno entre rejas, y, seguro, que haberlos los seguiría habiendo, pero en menor cuantía, supongo, ya que se hilaría muy fino y se buscarían las salidas para ello. Sabemos que alguno de nuestros políticos, no todos, por supuesto, no son todo lo honrado que se les exige y debieran ser, pero lo que no cabe duda, es de que son más que listos. Se las saben todas.