jueves. 08.12.2022

La crítica está de moda

¿Se imaginan a Gila, Arévalo o letras de aquella canciones de los años 80, en estos momentos? Se luchó por la libertad de expresión, por defender la crítica sobre religión, política, sobre personajes y personajillos; ahora, el puritanismo llegó de la mano de partidos modernos, en forma de censuras y prohibiciones, y lo contagiaron a todos. Una sociedad puritana que no pueda decir lo que piensa, es una sociedad hipócrita. Cada cual es dueño de sus silencios, y esclavo de sus opiniones. Defender colectivos y personas, no tiene que confundirse con la ficción de un chiste, un piropo, una canción, una crítica... Nos podemos reír de todo sin que eso represente más daño personal que los prejuicios de cada cual a la hora de asumir su sexo, sus rasgos, tendencias, taras, defectos, ineptitudes... Si críticas a la reina consorte actual, en Asturias está mal visto, si critica a la Ayuso mejor; pero si lo haces en Madrid, te comen vivo. Si no estás a favor de la ley de violencia de género, serás tratado de machista. Si críticas la ley trans por ese usar a niños en pubertad y adolescencia, serás un homófobo. Si estás a favor de la caza y regulación de bestias salvajes (osos, lobos, jabalíes, pegas, cormoranes...) dañinas para los habitantes de los pueblos, ganadería, agricultura, empresas queseras, lecheras, apicultura... Serás tratado de anti-animalista. Si críticas a Pedro Sánchez o a Barbón será un facha; si críticas a Feijoó o a la Ayuso serás un comunista. Así hasta el fin. Retrocedemos en todo a manos de quienes entraron para mejorar lo que empeoraron con sus caxigalinas. Todo es criticable, hasta el mismo crítico. Todo es factible de humor, hasta la muerte. Nada se hace más cotidiano que aquello que no le damos importancia, nada hay con más morbo que aquello que se prohíbe o censura. Hacer critica reconforta menos que alabar y elogiar. Aunque todos sabemos que la crítica mejora lo que toca, con ella llega la superación.