miércoles. 01.02.2023

Sin eufemismos con la violencia de género

Los asesinatos de mujeres a manos de sus parejas superan cualquier reflexión sobre el proceder humano. Esto debiera hacernos pensar, sí la política desde el ministerio de Igualdad es la correcta, o debiéramos plantearnos otras estrategias en manos de personas maduras, profesionales y expertas. Las leyes de violencia Género, "yo te creo hermana" y del "sí es sí" puede que conformen a tanta frustración colectiva inmadura, pero en vez de dar solución a esta dramática situación, empeoran todo como vemos. Leyes que no dan resultado deben replantearse de inmediato. La justicia debe ser igual para todos, jamás dar pie al uso de una ley en beneficio o perjuicio de una parte por mucho que nos invada la premura en busca de soluciones. Nadie es bueno o malo intrínsecamente, todos y todas podemos serlo en ambos sentidos. La única diferencia en estas tragedias es la fuerza bruta, mientras no asimilemos ésto, estaremos dando palos de ciego en busca de soluciones. Debemos poner este tema en manos de profesionales, en todo aquel que esté capacitado sobre el comportamiento humano y sus causas, si es que existe alguna causa para cometer atrocidades, al menos estudiar que tienen en común tragedias así. Hacer un estudio a fondo de cada caso, ver coincidencias, tratar de encontrar salidas a este desalentador comportamiento. Y no dejarlo en manos de inexpertas cargadas de prejuicios contra todo lo masculino con ocurrencias rápidas llenas de rencor (no pueden pagar todos los hombres por lo que hagan unos energúmenos, tarados o enloquecidos) desde el ministerio de Igualdad lo proclaman, lo resumen todo a un machismo imperante colectivo incustrado en sociedad; a eso me niego, ni aún así, el resultado sería la violencia entre personas que hasta hace poco se amaban. Algo hay más escondido que se nos escapa a las mentes sanas. Hay algo en la sombra en estos crímenes en lo que nadie quiere entrar: adicciones, descontrol mental, problemas económicos, celos enfermizos, rencores, maldad, deudas, odios, amenazas, ultimátum... No sé, necesitamos llegar a la raíz de todo para tratar de encontrar el camino de la sensatez, recurrir al machismo simplemente es ocurrencia de quien no está capacitada para enfrentarse a estas tragedias. ¡Ya está bien de señalar a todos los hombres por lo que hagan una minoría! Ya sé, un solo crimen asi, es mucho. Pero vivimos en mundo impreciso e imperfecto, donde la maldad cuando tiene la fuerza bruta como ventaja, tira para el lado del más fuerte, creando en el ambiente esta especie de culpabilidad masculina. Hemos vivido episodios aún más crueles e inasumibles, madres (mujeres) asesinando a sus hijos, los hombre ni por asomo les oímos generalizar sobre que los hijos corren peligro al lado de sus mamás. Aprendamos a no enfrentarnos y así empezaremos a sentar las bases de ese complemento necesario en esta vida entre hombres y mujeres. No hay violencia de genero, es violencia de personas con nombre y apellido. Violencias hay de muchos tipos, se empiezan por las verbales, por amenazas, ultimátunes, acusaciones, odios rencores, trastornos mentales ... Y cuando se recurre a la fuerza física ya la cosa está en manos de un destino inhumano e imprevisible. El recurso de la fuerza bruta es de animales irracionales. A veces creo que lo somos. Se que decir ésto, será interpretado retorcidamente, pues no, solo responde a buscar soluciones más allá de ir señalando a todos los hombres como agresores en potencia. Los hombres estamos tan angustiados como cualquier mujer por estos crímenes horrendos que no terminan. Desde hoy mismo debemos poner a trabajar a un grupo de expertos, no hay tiempo que perder. Además de empezar a cambiar a una educación en valores, respeto, disciplina y esfuerzo. La educación es la base de la convivencia. La hemos facilitado mucho a nuestros retoños. Ya no se respeta nada, que decir de los ancianos, ni las culturas más brutas de la historia abandonaron a sus abuelos como hacemos nosotros. Si eso hacen con los de su propia sangre, que no podrán hacer con aquellos o aquellas que se juntan después de un día de juerga. Recuerden a nuestros abuelos, cortejaban años antes de compartir vida en común, ahora no, sobra un mes y se convierten en parejas de desecho. Esa es otra, deben conocer mejor con quien compartirán cama, vivienda, hijos... Que la vida en común tiene muchos problemas a superar, deben ser conscientes de elegir la persona adecuada. Eso evitaría con toda seguridad situaciones como las que nos frustran a todos como sociedad. Ni una sola muerte más, para ello todos debemos bajar el listón del odio, del señalamiento y, dejar este tema en manos de profesionales para tratar de acabar con esta lacra que frustra toda nuestra existencia. Dejarse de ocurrencias en manos inexpertas (leyes con buenas intenciones que empeoran todo) donde el resentimiento nubla la solución al verdadero drama. ¡Ojo! A todo aquel que sea agresivo y violento, no digamos asesino, debe caerle la justicia como una losa, con todo el castigo de la ley. Y, aquellas personas que usen la ley en su beneficio con denuncias falsas también. Esa es la justicia plena. Los problemas de este calibre no deben tratarse con eufemismos o dejarse llevar por el horror y el dolor que nubla mentes repletas de supuestos, sugerencias y ocurrencias en caliente. Cuando queremos buscar soluciones hay que llamar a todo por su nombre. No podemos dejar resquicios, cerrar puertas a investigar impedirá dar con la salida.