domingo 28/2/21

Fatiga por Pandemia

Ahora está de moda la llamada fatiga mundial por los efectos que causa en las personas tantos meses de confinamientos, restricciones, contagios, enfermedad y muertes.

He escuchado por la televisión a una piscología decirlo, es cierto, pero inmediatamente añadieron mensajes de personas cansadas, agotadas por duros trabajos y las medidas que deben tomar, que siempre llevan aparejado miedo a contraer la enfermedad. Hay un colectivo que se lleva la palma en este sentido, los sanitarios, a la sobrecarga de trabajo, se les añade la indefensión ante este maldito virus, teniendo que soportar diariamente lloros, soledades y muertes sin posibilidad de llevar a cabo con plena garantía su primordial trabajo: el sanar a los enfermos. Todo eso merma día a día la mente de cualquiera.

Hasta aquí todos esteremos de acuerdo, pero queda también acordarse de esos otros colectivos que de verdad sufren este maldito virus, los ancianos. Si ustedes sufren por ellos, ellos son los que se van antes de tiempo. Es más, las instituciones ni siquiera los tienen como valor añadido, restan siempre, tienen que constantemente oír que, es imposible sostener las pensiones, cuando estos abuelos cotizaron y bien por ellas, además de saber sostener las anteriores a ellos sin tanta queja. Ahora, sí se sostendrán, cuando se acabe con este virus habrán desaparecido miles de ancianos y con ellos miles de pensiones. Les recuerdo que, gracias a esas pensiones durante los 12 años anteriores con la anterior crisis económica, supieron ser desprendidos y solidarios, ayudar sin desmayo a quienes se quedaban sin empleo. De eso nadie se acuerda ya, ¿verdad, jóvenes? que ahora les lleváis el virus a casa a sabiendas que los pueden matar.

Los ancianos son ese colectivo del que nadie se acuerda, el ministerio de igualdad pide para las arribistas jóvenes, a las abuelas que les den. Esas no son mujeres maltratadas y abandonadas, muchas en residencias puro negocio con ellos, sin que el gobierno se disponga por un instante a invertir en residencias y personal publico donde se dignifique a estos mayores, que pronto, muy pronto, seremos nosotros y serán ellos.

Luego, esos que se quejan tanto de sobre trabajo, les pediría respeto y solidaridad para todos aquellos que no lo tienen, aquellos que perdieron su empleo, su negocio, o las están pasando canutas pensando en el futuro. Recuerden a esos muchos millones de desempleados, a esos autónomos, pequeños empresarios que llevan cerrado su negocio un año o lo abren y no entra nadie.

Por ello, todos tenemos razones de peso para quejarnos y mucho, si queremos salir de ésta con el menor daño posible, claro que caerá sobre varios colectivos la difícil tarea de doblar esfuerzos y sin desmayo trabajar para pronto todos reconocérselo. Pero dejen de quejarse, ya que, con ustedes entregados al destino, la cosa sería tremenda.

Exigir eso sí, a los gobiernos que se apliquen en la vacuna y en darles todo y más para resistir un poco más, queda poco y a por el toro. Un abrazo.
Por JOSÉ MARÍA BABOT VIZCAÍNO,
23/02/2021 12:59 h.