sábado. 04.02.2023

El feminismo actual está en contra de la meritocracia

Nada tiene que ver con machismo, tampoco el negar a la mujer el derecho de estar y llegar hasta donde su capacidad le permita. Más bien es ir en contra de debilitar las administraciones, gobiernos, empresas, la sociedad... al estar obligados a cuotas, cremalleras o paridad. Ya de por si, eso de pedir y exigir igualdad por cuotas, suena a inferioridad, a incompetencia en busca de arrime hacia lo imposible. Los cargos de responsabilidad no se pueden sortear, regalar o repartir por géneros, hay que dejarlos en manos de la capacidad, la preparación, la personalidad... El mérito. La igualdad no existe, es un bulo que nos metieron entre ceja y ceja, si queremos igualar, solo lo podremos hacer así, convirtiendo las torpes en secretarias de Estado, ministras, alcaldesas, directivas, ejecutivas... y los capaces aceptando con sumisión para no ser pasto de este feminismo devastador que les señalará como machistas o fascistas. Se lleva, está de moda el cuele descarado de la mujer simplemente por serlo, y las tendencias sexuales de todo tipo menos lo masculino, los hombres perdieron espacio y prestigio, se acobardaron ante esta desproporcionada misandria institucional. Todos somos desiguales con posibilidades diferentes. Si en un determinado sector las que están al frente, son todas mujeres, si así su desempeño lo indica y lo alcanzaron por mérito propio, perfecto; o viceversa. Pretender meter a calzador para igualar por sexos, solo debilita la posibilidad de elegir los mejores, ya sean mujeres, hombres o del género no binario. ¿Quién pide igualdad, cremallera o paridad? En efecto, las incapaces de por ellas mismas optar a un cargo para el que no están capacitadas; pero, miren por donde, desde el gobierno se legisla y proyecta a toda la sociedad, ese trágala, de que los cargos importantes se repartan por sexo en vez de por seso. Curioso verdad, pues estamos tragando todos por miedo a ser considerados machistas. Tal cobardía se pagará cara, la estamos pagando, vean el mérito de todas las que conforman el ministerio de igualdad. Sin haber dado palo al agua en su vida, se les permiten y se les consiente dividir la sociedad entre buenas y malos: Hay que ser muy inconscientes e irresponsables todos, la meritocracia ya no cuenta, vale lo absurdo, la estupidez y la autocensura. Esta autocensura es peor que la misma censura, es aceptarla. Desde ese ministerio de Igualdad se publicita, se normaliza y se propaga el que los cargos deben ser elegidos por sexo, y no por seso. Y nadie se mueve, nadie tiene ganas de ser señalado por machista por ir en contra de potenciar la mediocridad. Repito, nada tiene que ver (la mujer que vale debe de estar ocupando el lugar que le corresponde, faltaría más) la que no vale, a ganárselo sin proteccionistas. Solo se protege lo débil. La igualdad no se pide y regala, se gana. La única igualdad exigible es la de mismas oportunidades y mismos derechos. ¿Díganme un solo derecho, que tenga los hombres por ley, que se le niegue a la mujer por serlo? ¡Verdad, que ninguno!.