jueves 19/5/22

Igualdad y tiranía de la moralina

No entiendo la capacidad de algunas mujeres para despreciarse a sí mismas, el renunciar a las peculiaridades diferenciales con respecto a los hombres. Ser diferente, no quiere decir ser peor o inferior. Las cualidades de cada cual, nada tienen que ver con el género opuesto. Lo vemos, rebuscan la igualdad a toda costa, cuando todos somos diferentes genéticamente y disparejos en su esencia. Curiosa la forma, piden y exigen igualdad, pero con empuje, llevadas en volandas (cremalleras, cuotas...) no señor la igualdad se demuestra, no se pide. La que vale, vale, no hace falta ir colocándola allí donde por ella misma es incapaz de estar. No escribo en contra de las mujeres, sino de sus contradicciones, nada hay más machista que el proteccionismo. De ser mujer, estaría en contra de ser referenciada y usada como reclamo de inferioridad, al disponer los machitos alfa y las arribistas (que no han dado un palo al agua en su vida) de la vida de cada cual. Desde hace muchos años las mujeres lograron alcanzar cotas de poder, de influencia y ser consideradas por su capacidad y talento, sin necesidad de machos Alfa y de feministas misándricas que lo único que hacen es dividir la sociedad entre malos y buenas, buscando controversia y confrontación permanente. En los cargos de responsabilidad deben estar siempre los mejores, jamás ese reparto de género que lo único que genera es mediocridad. Bien pudieran en cualquier sector estar más mujeres, o más hombres sin que con ello nadie se sintiera desplazado, solo saber que estarían los y las mejores. Cada cual tiene derecho a ser feliz como desee, siempre que con ello no perjudique a terceros. Tienen derecho a usar su mente, su cuerpo y explotar cualidades para sobrevivir en este mundo cruel, ególatra y envidioso. Pero no, tendrán que venir los machitos Alfa y las arribistas feminoides a organizar la vida de todos, incluyendo la vida personal e íntima de las parejas. Estamos llegando a la tiranía de la moralidad.