sábado. 03.12.2022

¡La mató solo por ser mujer?

Hemos escuchado esto cientos de veces, repiten argumentario, lemas sin más, que hacen mucho daño y dividen la sociedad entre malos y buenas. Profundizar en el problema no interesa, sería encontrarnos con múltiples, variadas y variopintas sinrazones para asimilar el por qué suceden desgracia entre personas que hasta hace poco conformaban familia y se amaban. Repetir ese lema, es huir de la solución. ¿Alguien puede afirmar que, algunas de las agresiones no tengan como causa un problema con el alcohol, drogas, adicciones, enfermedades mentales, ludopatía, descontrol de odios, rencores, irás... Incluso puede estar detrás un maltrato mutuo; amenazas y ultimátum sobre hijos, bienes, hipotecas, vivienda, pobreza, precariedad, familia,...? Vean algunas razones para que ese lema "la mató solo por ser mujer" que repiten las misándricas, sea considerado inapropiado. Fíjense bien, no hemos en ningún momento hecho referencia a las infidelidades, eso demuestra hasta que punto, tampoco ese otro lema de "la maltrató por creer que era suya" no cuela. Cada cual es libre, puede volar por sí mismo, nadie es propiedad de nadie. Por eso es mejor no casarse, así no quedan dudas, nadie firma ante las administraciones o la Iglesia ningún compromiso que pudiera llevar a error a mentes dislocada. Eso sí, recuerden que cuando un compromiso mutuo de convivencia se rompe, hay que buscar la mejor salida para ambos, que ninguno se sienta pisoteado en el acuerdo de bienes, deudas, vivienda, hijos... Es difícil, pero traten de no aprovecharse de leyes inconexas y debilidades personales. En una palabra, sin hacer daño. Todos queremos acabar con esta lacra de la mal llamada violencia de género. Cada cierto tiempo vemos noticias incluso mucho menos asimilables en mentes sanas, ningún crimen es superior en crueldad a que una madre mate a sus hijos. Hoy nos levantamos en Asturias con una noticia así. Ni la mujer es bondad divina, ni el hombre es un maltratador o asesino en potencia sólo por ser mujer u hombre. Hay factores externos, internos y mentales, que pueden convertir en tragedia lo que parecía y debía ser una familia feliz. ¿Estamos dispuestos a profundizar en esos factores, a buscar la verdad en vez de divagar y soltar lemas en busca de señalar con el dedo? Detrás de todo esto, hay colectivos, y hay gente cuyo gran sueldo depende de que los problemas sigan existiendo. Ya que, profundizar y acabar con ellos, sería acabar con una serie de privilegios adquiridos a la sombra de dichos problemas. Es duro decirlo, pero, cuando se cuelgan lemas sin verificación, es que no queremos la solución. Todo esto ocurre con todo, detrás de cada problema, existen personas que viven gracias a que existen, les interesa más persistir en los pasquines, que ir detrás de la posible solución. Dejemos de señalarnos, ambos sexos debemos unirnos en busca de razones de peso que den soluciones y no perpetuar las desgracias ¿qué solucionó la ley de violencia de género? Nada. Hombres y mujeres son por igual en cuanto a bondad y maldad, la diferencia en el desenlace final la marca la fuerza bruta, jamás usen su fuerza para maltratar a débiles, es de cobardes. Ahora diré algo que parece tabú, pero lo diré, ¡cuidado! la mente y la lengua cargadas de odio y rencor pueden dañar y cuánto, en forma de amenazas, ultimátum, denuncias falsas, uso de la familia... Los problemas de una pareja, deben resolverlos entre ellos, no necesitaron a nadie para unirse, tampoco debieran necesitarlos para salvar discrepancias en busca de una salida consensuada. Siempre estamos hablando de dos personas inteligentes y pensantes, quizás otros piensen en títeres manipulables. Cuando entra por el medio del problema la familia (padres, hermanos, vecinos..) abogados, amigas, colectivos nocivos... Todo se retuerce y encona, ya la solución de entre dos, es entre varios, una pareja de más de dos, es una multitud; se multiplica el problema, cada cual aportará su punto de vista según su teoría o beneficio. Perdonar y perdonarse es siempre una mejor salida, incluso para separarse. Es que hasta duele reflexionar sobre este tema cuando estás dispuesto a poner sobre la mesa, lo que la mayoría teme decir. Hay que profundizar en las razones y sinrazones, dejarse de lemas sin más fundamento que seguir queriendo protagonismo y ruque a la sombre de las desgracias de los demás. Este tema no puede quedar en manos de chiquillas sin mundo y experiencia en nada, son las que dominan estos colectivos con lemas innecesarios. Debe recaer en un grupo de profesionales (investigadores, sociólogos, psicólogos, siquiatras...) dispuestos a estudiar y esclarecer en profundidad estas desgracias que a todos nos conmueven.