lunes 24/1/22

Muerte en vida

No es verdad que sea tan tenebrosa la muerte, para muchas personas es la última y única salida a su martirio entre los vivos.
No podremos hacer por todos, pero estoy seguro de que con solidaridad, implicación y compromiso de la sociedad (administraciones, entorno y familia) una gran parte de esas personas encontrarían el apoyo suficiente para aminorar o salir de su situación desesperada.
Pero no, sabemos y conocemos, los dejamos solos, sin salud, sin medios muchas veces, sin memoria y sin vergüenza, solo les queda la muerte para escapar de este mundo cruel.
Posiblemente no sea la solución individual la mas efectiva para tantas personas en situaciones límite, desesperadas; pero sí lo es el exigir a las administraciones que basta de mirar para otro lado, de parches: LAS RESIDENCIAS DE ANCIANOS son y deben ser el destino, el refugio elegido con agrado y protegido por toda la sociedad. Tienen que hacer, tenemos que implicarnos todos en conseguir residencias acogedoras y asequibles para todos, tienen que ser lugares donde todas esas personas por edad, soledad, enfermedad… quienes necesiten cariño, asistencia, compañía y cuidado tengan en ellas su hogar para el tiempo que les reste de vida. Estancias controladas e inspeccionadas por los gobiernos autonómicos. Que dejen de ser negocio consentido con los mas indefensos. Tienen que dejar de ser instancias inapropiadas, para convertirse en la opción deseada por quienes la salud les vaya apagando su independencia vital.
Pues nada, seguimos mirando para otro lado, todos conocemos casos y situaciones que nos desgarran el corazón, personas que a pesar de su malísima situación no quieren estar en este tipo de residencias (no me extraña, tal y como están concebidas, son cementerios vivientes) a pesar de que en casa será difícil seguir dependiendo de vecinos y familiares, que muchas veces por trabajo o posición personal se les hace imposible sobrellavar una carga de tal envergadura. Muchos hasta se sentirán desbordados por todo.
Por todo ello, es urgente darle un giro radical al sistema de residencias de nuestro País, para convertirse en refugio ameno de dependientes. Un saludo.
Anexo: Todos llegaremos con un poco de mala suerte a viejos. Exijamos a los políticos implicación urgente. No pueden existir personas que, necesitando compañía y ayuda, no se la podamos ofrecer, bien por cara o por inadecuada.