jueves 19/5/22

Política para cándidos

No leería un libro de M. Rajoy aún regalándomelo, es un señor que no se enteraba de nada de cuanto pasaba a su alrededor, y todo muy grave. Durante su mandato como jefe del PP, ocurrieron cosas en esa sede de Génova, que solo él puede salir indemne de tanta irregularidad. Pues con todo ello, todavía osa escribirnos “Política para adultos” sin leerlo, supongo reivindica la madurez ante los políticos imberbes. Lo cual, hay que tener una cara como el plomo para dar consejos. Bueno, él seguro gestionaba para idiotas y menores de edad, pero no, somos adultos pidiéndole explicaciones. Que decir de sus explicaciones cuando fue de testigo, no sabia de nada. O miente o es un pazguato. Durante su mandato, en esa sede y en su gobierno ocurrieron cosas muy serias, irregularidades y posiblemente delitos. Le ocurre como a Aznar, seguro se encuentra muy solo, tienen ministros y colaboradores imputados y en la cárcel, pero ellos, pasaban por allí. Se llegó a pagar la remodelación de la sede en dinero negro, se pagaron sobresueldos, destrucción de papeles y discos duros, el partido según el Tribunal Supremo se financió irregularmente y hasta está procesado el ministro del interior por sospecha de espionaje ilegal. Añadiendo un sinfín de corruptela esparcida por toda España, allí donde el PP tenia poder. Es tan asombroso que tanto M. Rajoy, como Aznar no fueran citados por un juez. No deberían escribir libros, deberían esconderse y vivir la suerte de cara. ¿No tenían nada que decir ambos? Tesoreros, caja B, dinero en Suiza, ministros imputados y en la cárcel, … creo que me quedo corto. No es casualidad, luego defienden al emérito, hay que ser verdaderos escapistas para eludir tan tremenda responsabilidad. Todos se pelean por ser secretarios generales, presidentes, alcaldes o ministros…será por el sueldo, por qué asumir culpas de mala gestión “invigilando o in eligiendo” nanay de la china. Algo hay que cambiar en nuestra legislación, ustedes cogen responsabilidades, no solo es sueldo y reconocimiento, es responsabilidad, sobre todo. Ustedes aceptaron el cargo, eligieron colaboradores, también deben vigilar su comportamiento. Los Tribunales no pueden dictar sentencia contra un partido sin culpabilizar a sus dirigentes. El ente es abstracto, las sedes son paredes, no delinquen, son quienes moran en ella. No sé ustedes, pero yo, si no tengo nada que ver, nada que esconder, y creo no ser responsable de nada, pediría fervientemente al juez que me llamara a testificar, para dar mi versión y lavar mi imagen… pero no, prefieren esconderse y escudarse en sus subalternos. Elegidos por ellos, y no controlados. Con lo cual, existe dos causas insalvables: Culpa en la vigilancia, y culpa a la hora de elegir.