jueves. 26.01.2023

Primero las personas, los animales siempre detrás

Ahora está de moda amar a los animales irracionales, se extiende (no solo por España) el tener mascotas en pisos, algo que debieran prohibir lo antes posible, es maltrato en toda regla. Es uso y abuso de animalitos indefensos encarcelandolos en un entorno que para nada es el apropiado para ellos. Además de olores, suciedad, ladridos y una porquería. Además de tener que escuchar a personas decir que aman a sus perritos por encima de las personas sin enterarse de que tienen una patología, se llama Petofilia (amor excesivo a los animales) es un trastorno psicológico, se sabe cuando no son capaces de separarse de su mascota para ir de vacaciones y no les cuesta en su conciencia abandonar a la abuela. Pasean al perrito con cordelito, pero a la abuela ni la visitan ¡Que pena de sociedad, verdad! Pues hagan la prueba, tienten la suerte, entren en algún foro cualquiera de Internet y digan algo sobre perros babosos, esos llenos de mierda en el hocico que besan sus dueños sin pudor ¡serán guarros/as! Pero tienen recelo el besar a la abuela. Les caerá la del pulpo osar meterse con esta plaga de animalistas de nuevo cuño, los que encarcelar y sabe Dios que cosas hacen con perritos indefensos usándolos como entretenimiento personal. Verán aparecer esa parte bestial que llevan dentro todos esos que dicen amar a los animales (tan irracionales como ellos por momentos) por encima de las personas. Podrida sociedad. Querer a un animal es dejarle libre en su entorno, si quieren una mascota para encerrarla en un piso, cómprense un mono de peluche. Yo he tenido perro, pero suelto, jamás lo até, se murió de viejo, jamás se me ocurrió besarle en la boca, o dejarme lamer por él como hacen ahora muchas personas, tampoco le quise hasta el extremo de canjearlo por cualquiera de mis seres queridos. Supe en todo lugar y momento diferenciar a las personas de los animales, entre otras cosas, me gusta la conversación. Tan de moda está la fiebre del perrito que el gobierno sacó una ley de protección animal (no para todos los animales, aquí las moscas, cucarachas, ratas... No entran, no son seres sintientes: hipócritas) dicha ley no la tienen los ancianos abandonados por toda la sociedad, muriéndose solos sin salud, sin memoria, sin medios, sin nada; para más vergüenza de todos. Es para sentir lastima de una sociedad que protege a los animales por encima de las personas. Primero las personas, luego los animales, siempre detrás.