domingo 28/2/21

El pobre Pablo Iglesias

Pablo Iglesias no deja de sorprenderme. He de reconocer que me parece un “maestro”, no de universidad -a los que llaman “profesor”-, sino del zigzag político con el que ha conseguido auparse a su vicepresidencia. Y es que con 35 diputados acapara unas cotas de poder que no sólo quitan el sueño a Pedro Sánchez, sino que le acongojan la voz. Así las cosas no nos queda más que aprender de él, creyendo que el cielo efectivamente no se toma por consenso sino por asalto, y que donde dije digo, digo Diego quedándonos tan anchos -para eso es el portavoz de todos los indignados vengan de donde vengan-. Su estrategia es evidente, bramar contra las cloacas del Estado no sintiéndose una de ellas, encargar a Echenique un tuit cada vez que surge la polémica del precio de la luz, y sentirse a todas luces –independientemente de la factura- un desprotegido y damnificado. Así siempre la responsabilidad y la culpa –dolosa o no- recae en otros. La última me parece de sobresaliente cum laude –pocas veces se aparta de su origen académico- y es que para celebrar su año en el Gobierno y sus siete años como líder –discutido y discutible que diría Zapatero- de Podemos, ha manifestado que “los ricos son peor de lo que me imaginaba”. Hasta en esto puede tener razón. Aunque según la primera acepción de la RAE será difícil que pueda apartarse de su definición - “adinerado, hacendado o acaudalado”- pues el diccionario no cuantifica el montante.
 
Por JOSÉ MARÍA BABOT VIZCAÍNO,
23/02/2021 12:59 h.