domingo 22/5/22

Vergüenza y desencanto

Soy leonesa y vivo fuera. Este año , como todos he venido a vivir la Semana Santa y he traído a mi nuera. En mal momento, ya que he pasado vergüenza ajena, porque no he visto lo prometido. Dos años para prepararlo y presumir, mucho, como buenos leoneses, pero organizarlo es otro cantar. Prima la ocurrencia. El Encuentro, para olvidar, absurdo. Y la organización de Angustias por la tarde, como para que intervenga la Junta General. Y critico las Cofradías en las que participa mi familia, pero que el San Juan de D. Obrero no salga... Hoy existe Internet y se puede solicitar a cada bracero un mes antes, que se comprometa y firme su asistencia, se añade a varios suplentes más, y se asegura, Si Si Luis, Ventura y otros amigos de mi padre, que vivían esto con más cordura, levantaran la cabeza, os correrían a gorrazos. Y que contar del Ayuntamiento, que no pone vallas para que la gente, cada vez en más cantidad y con menos vergüenza cruza por el medio de la procesión, incluso en medio de las bandas de música. No lo nieguen , porque lo ví, en la plaza de Riaño. En fin...