domingo 28/2/21

Elefantes y hormigas

Quiero contarles una historia que acabo de sufrir en mis carnes, ya que es algo que les puede suceder a cualquiera de ustedes en cualquier momento.
Un sábado de diciembre intenté sacar 550€ de un cajero del BBVA, pero la ventanilla que ofrece el dinero no se abrió. Alarmado, llamé al teléfono de urgencias de la entidad, donde me tranquilizaron y me aseguraron que debía ser un error, pero que dicho dinero se me reabonaría de forma inmediata.
Al llegar a casa seguía un poco preocupado con el incidente así que miré los movimientos de la cuenta en el ordenador. Los 550€ se habían cargado pero aún no se había producido su abono.
Un par de horas más tarde, miré el móvil (no lo miro demasiado) y tenía un mensaje que decía: “Para realizar la transferencia de 6.000€ utiliza el código……”. En ese momento mis manos y mis piernas empezaron a temblar. Yo no había hecho ninguna transferencia. Llamé a la línea de urgencias de BBVA (una vez más), les alerté sobre lo sucedido y les ordené, como titular de la cuenta, que anulasen ese movimiento. Pero me dijeron que no podían. Me confinaron la cuenta, en la que ya solo quedaban 41€.
Ese mismo lunes, tras un par de noches sin dormir y varias llamadas a la línea de urgencias del BBVA, puse la denuncia pertinente a la Guardia Civil e intenté arreglar el asunto poniendo una reclamación en la sucursal del cajero maldito. A pesar de las reticencias iniciales, me atendieron, me dijeron que el cajero estaba cuadrado (¿quería eso decir que alguien lo había trucado para llevarse mi dinero y/o clonar mi tarjeta?), que me reingresarían los 550€ al día siguiente, que el banco tenía por ley 15 días hábiles para responder a mi reclamación y que se habían producido otras incidencias.
Han pasado muchas semanas de ese fatídico sábado y no me han abonado ni 1€. Pero no solo eso: tampoco he recibido NINGUNA respuesta del banco. Nadie ha vuelto a contactar conmigo, a pesar de que la ley se lo exige.
A día de hoy aún no sé para qué sirve el teléfono de urgencias de la entidad, ni para qué existen las leyes si puede llegar un banco y saltárselas a la torera.
Soy un jubilado al que han robado el dinero por una (o varias) negligencias del BBVA, le han dejado con 41€ en la cuenta y una montaña de desprecio y humillación. Ahora piense que usted podría ser el o la pró[email protected] víctima.
Nos obligan a tener una cuenta, a disponer de una tarjeta de crédito y a ir al cajero para obtener dinero: estamos a su merced. Somos hormigas y ellos elefantes, y nos pisotean una y otra vez. Pero recuerden: si nos pusiéramos de acuerdo unos cuantos miles de clientes a la vez para clausurar nuestra cuenta, cualquier banco se podría ir a la quiebra.
Nos vemos en los tribunales.
 
Por JOSÉ MARÍA BABOT VIZCAÍNO,
23/02/2021 12:59 h.