miércoles 27/1/21

La Navidad de la SOLEDAD y de la EMPATÍA

Estás fiestas familiares que aunque no profesemos la religión católica al menos nos sirven para reunir a las familias. Esas que dejan los pueblos y van a las ciudades a estudiar o a trabajar simplemente porque su lugar de origen no ofrece oportunidades. Esas que se desviven por sus descendientes para ofrecerles un mundo mejor con más estudios y más oportunidades laborales y mucho mucho más consumismo. Esas que por ese ritmo de vida que llevamos todo el mundo tiene tanto que hacer y delega los cuidados de sus niños y ancianos en terceras personas. Esas personas, cuidadores de nuestras familias, muchas veces son abuelos o amigos y muchas otras son emigrantes que hacen el trabajo en condiciones inferiores por no tener papeles o no tener contrato. Esas personas salieron de su “pueblo” en busca de oportunidades para cuidar a sus parientes. Están lejos de ellos. Están solos.

Este año de esta pandemia, una de las cosas que merecería la pena aprender, es que muchas veces deberíamos hacer ese tan difícil ejercicio que se llama EMPATíA y que consiste en ponerse en el lugar del otro.

¿Cuántos estudiantes no han podido volver a sus casas estas navidades y cuántas familias no han podido reunirse? ¿Cuántos abuelos habrán perdido la última oportunidad de ver y abrazar a sus nietos ? ¿ Cuándo podremos llenar este vacío que sentimos?

Acordaros por un momento, aunque solo sea leyendo estas líneas de la gente que se va de su país. Yo misma lo hice durante unos años. Nos vamos por turismo, por amor, por estudios, por falta de trabajo, por solidaridad, por necesidad,... Todos. Pensar un momento en los que vienen. Y tratarlos como os gustaría que os tratasen a vosotros.

Pensar en los pueblos, cercanos y lejanos, con tantas familias separadas, este año por una pandemia y otros muchos años por culpa de la burocracia. Se pierde tanto tiempo con muchas cosas, que hace que muchas familias estén hasta décadas sin reunirse. Ayudemos a que los pueblos tengan “oportunidades” para que las familias no se separen y no tengan que alejarse y ayudemos a que las personas tengan “oportunidades” para reunirse con sus seres queridos.

Mientras tenemos que ser prudentes y este año, en el momento que sintamos ese vacío por no estar con los nuestros, porque algunos los perdimos por el camino y a los otros queremos protegerles, en ese momento acordaros de esta palabra. EMPATÍA.