jueves 22/4/21

Rocío, ¡ay, mi Rocío!

“Que no daría yo por empezar de nuevo”, cantaba su madre, y habrá pensado ella miles de veces; volver la vista atrás y borrar de la memoria aquel día en el que aún siendo una niña tuvo la mala idea de encapricharse con semejante vividor. Un sujeto que tardó poco tiempo en darse cuenta de que había algo mejor que ser funcionario y pasearse con el tricornio malversando caudales públicos; lo que le valió, por cierto, una detención y la posterior condena. Había algo mejor que eso: Telecinco.

La fórmula se repetía una y otra vez; con Belén Esteban, con Raquel Bollo, con Antonio David, etc. No era suficiente con rentabilizar una separación; mejor aún, había que convertirla en un modus vivendi para ellos y una cadena perpetua para el famoso en cuestión. Ya os decía yo que había algo mejor que ser funcionario.

Y Telecinco los acogía a todos, con permiso de la audiencia, daba igual si eras la maltratada o el maltratador; siempre les dio igual. Con tal de enganchar a una audiencia, en su mayoría femenina, que tampoco se preocupaba mucho por investigar cuánto de verdad había en todo aquello que se decía. Era mucho más fácil asentir con la cabeza y abanderar el famoso ‘mala madre’ que llevamos años escuchando y por el que ahora se rasgan las vestiduras presentador, ministras y tertulianas.

Pero este es solo un ejemplo de la doble moral y el oportunismo que nos rodea. A ver si resulta ahora que las tardes que pasasteis subiendo el share de esos programas y haciendo rico a un personaje tan despreciable como ese y al que tanto habéis aplaudido desde vuestros sofás, es culpa de los jueces, del patriarcado o de Cristóbal Colón.