miércoles 30/9/20

Cuando el arte ayuda a no olvidar

El arte es sinónimo de belleza, gracia y armonía, pero no se limita únicamente a la belleza estética, sino que va más allá: es un instrumento que transmite emociones y enseñanzas importantes. Lo que el arte cuenta, de hecho, puede ser un testimonio de la historia pasada para las generaciones futuras: por lo tanto, un vehículo de contrucción de memoria colectiva. El arte y la memoria siempre han estado estrechamente vinculados, en particular, el de tipo figurativo, siendo un medio de comunicación más directo que la palabra escrita. Va más allá de cualquier ideología y se convierte en una representación de la historia. Un ejemplo emblemático de esta función del arte como transmisión de la memoria es Guernica, célebre obra de Pablo Picasso, que representa, sin necesidad de utilizar colores, el terror producido por el bombardeo que golpeó la ciudad de Guernica el 26 de abril de 1937. Guernica es una denuncia contra la violencia en todas sus formas y en particular, contra las guerras que afectan a todos los seres humanos por igual, destruyendo toda forma de vida. No se pueden borrar las huellas de un exterminio cuando toman forma física a través de la representación pictórica: es imposible, por ejemplo, silenciar los gritos desgarradores que parecen provenir del cuadro. El arte adquiere así su papel testimonial y constituye una formidable herramienta educativa a través de la cual se pueden transmitir los valores fundamentales como: el respeto, la libertad, la igualdad y la paz. Por lo tanto, es imprescindible educar a las jóvenes mentes para que afinen su sensibilidad estética, conozcan y aprecien el arte, para permitirles entender el poderoso mensaje que estas obras quieren transmitir y su consiguiente poder educativo, de modo que las nuevas generaciones puedan aprender a no cometer los mismos errores del pasado. El arte puede, entonces, convertirse en un maestro de vida.
Otro aspecto significativo del arte es la capacidad de captar diferentes puntos de vista en contraposición a la transmisión tradicional de conocimientos, estimulando así la visión de la realidad con una mente más abierta. Con el arte se superan las distancias temporales, porque las emociones permanecen vivas y de esta manera el pasado no se desvanece, sino que mantiene su poder comunicativo. La obra se convierte, por lo tanto, en un testigo inmortal.