miércoles 27/1/21

La tía y la nena

Muchas veces pienso lo curiosa que es la genética, cuando era pequeña todo el mundo me decía que era clavada a mi tía María . A mis veintiocho años debo de decir orgullosa que soy un calco a ella además compartíamos manías nada normales todo hay que decirlo, mientras más mayor mas parecido tengo.
Tengo la gran suerte que la vida me dio dos madres, mi madre y mi tía, me siento la persona más afortunada del mundo por poder haber vivo esa unión tan fuerte. Por desgracia mi tía ya no está conmigo pero no hay día que no la recuerde. Cierro los ojos y recuerdo su olor, su risa tan característica y lo tremendamente culta que era. Sé que ella se sintió muy orgullosa de mi por haberla acompañado en un camino tan duro sin separarme de su mano hasta el último momento pero más orgullosa me siento yo de haber tenido una tía tan valiente y con tanta luz como era ella. Me arrebataron parte de mi corazón cuando se la llevaron hace tres años pero lo que no podrán arrebatarme serán los recuerdos que tengo con ella y mi madre.



Lo único que pido con esta carta y grito al mundo es que no nos olvidemos de que hay que invertir en investigación para poder frenar esta enfermedad que tanto miedo nos da al escuchar su nombre, para que muchas familias puedan continuar construyendo recuerdos felices.



Me gustaría mandar todo mi cariño y fuerza para las personas que la están padeciendo y que estoy segura que conseguirán superar porque son más fuertes de lo que creen y esto solo será una pequeña nube en una vida repleta de bonitos recuerdos.