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En las entrañas del virus

Ana Gaitero | 24 de septiembre de 2020

Una parte del equipo del Laboratorio de Microbiología del Caule, en una de las salas donde se realiza la recepción y primer tratamiento de las PCRs. MARCIANO PÉREZ
Una parte del equipo del Laboratorio de Microbiología del Caule, en una de las salas donde se realiza la recepción y primer tratamiento de las PCRs. MARCIANO PÉREZ
El Laboratorio de Microbiología del Caule ha realizado unas 46.500 PCRs desde el inicio de la pandemia, además de los estudios serológicos y vive una presión asistencial creciente por diversos frentes

La pandemia ha transformado el Laboratorio de Microbiología del Caule. Desde que el 26 de febrero se comenzaron a solicitar pruebas de Covid-19 para pacientes no ingresados ha cambiado al ritmo de la demanda asistencial y de las novedades tecnológicas. Ha crecido y ha tenido que crear nuevos circuitos de trabajo. Lejos quedan aquellos primeros días cuando las muestras se enviaban al Centro Nacional de Microbiología, como hacían otros hospitales de España. Se pensaba que el número de peticiones no sería elevado. La primera muestra positiva en el Caule se detectó el 28 de febrero, en un paciente no ingresado. Al saturarse el centro de referencia se implementó la técnica en el Hospital de León.

Las primeras muestras se procesaron en el Laboratorio de Microbiología del Complejo Asistencial Universitario de León (Caule) el 1 de marzo y el primer positivo fue detectado el 5 de marzo, en un paciente ingresado. «Se presentó de manera abrupta una situación nunca antes vivida», apunta la jefa del servicio de Microbiología, Isabel Fernández Natal. Se trataba de detectar un agente infeccioso nuevo (Sars-CoV-2), causante de una enfermedad nueva (Covid-19) «y, tanto en la primera línea de atención al paciente como en los servicios centrales, nos encontramos ante un reto inusitado», admite. La situación fue «difícil» debido a la «alta presión asistencial que requería dar una respuesta diagnóstica lo antes posible para poder tomar decisiones clínicas, de gestión de pacientes y estructurales».

Mientras los hospitales adquirían un aspecto desconocido, con las consultas y los pasillos vacíos, la actividad era intensísima en otros sitios, como el Laboratorio de Microbiología Clínica. Se tuvieron que adecuar espacios, incluir equipos de otros laboratorios en unos momentos en que no se podían adquirir, establecer nuevos circuitos de trabajo, tanto por la seguridad en el manejo de las muestras que se recibían como por la organización de las mismas, dado su elevado número. También se incrementó el personal técnico en turno de mañana y tarde a la vez que se formaba, y se prolongaban las horas de guardia de los especialistas.

«La situación fue difícil debido a la alta presión asistencial que requería respuesta»

El aumento progresivo de la carga de trabajo diaria durante la alerta tuvo sus picos a mediados de abril y mayo. Cada día se procesaban de 350 a 450 muestras aproximadamente, al tiempo que otros dos laboratorios externos, el de Sanidad Animal (Pecuario) y el de la Facultad de Veterinaria, recibían muestras extrahospitalarias.

«En esos momentos de incertidumbre, tanto por la evolución epidemiológica como por la gestión de los reactivos y de los fungibles que eran necesarios, lo más importante e invisible, fue (y sigue siendo) la generosidad de tiempo y esfuerzo de todo el personal: técnicos Superiores de Laboratorio de Diagnóstico Clínico, microbiólogos y administrativos», destaca Isabel Fernández Natal.

Una situación que se ha vivido «con incertidumbre e intensidad, sin bajar la guardia», precisa. Hasta el viernes 18 de septiembre, se han realizado unas 46.500 PCRs en diferentes muestras clínicas (la mayoría frotis nasofaríngeos) de pacientes de origen hospitalario (Hospital Universitario de León, Monte San Isidro, San Juan de Dios o Bierzo, puntualmente), ingresados en planta o UCI, procedentes de Urgencias, en situación previa de intervención quirúrgica, de técnicas invasivas o de tratamientos inmunosupresores; pero también muestras de trabajadores del ámbito sanitario o de Atención Primaria. Además, se realizó un estudio de cribado a 4.314 trabajadores del Caule, apoyado por la dirección del hospital.

«Es patente la necesidad de potenciar el diagnóstico molecular»

A medida que la pandemia evolucionaba se incorporaron otras herramientas diagnósticas además de la PCR para la detección directa del virus, como son las pruebas de detección de anticuerpos para el estudio inmunológico frente a dicho agente. «La información procedente de ambas pruebas ayuda a conocer el diagnóstico y la situación del paciente», explica la especialista.

El Labotario de Microbiología del Caule participó en el estudio nacional de seroprevalencia, «lo que también supuso un incremento de la carga de trabajo», añade. Desde el inicio del verano, predominan las muestras procedentes de Atención Primaria, que han ido aumentando progresivamente desde la segunda quincena de julio, en relación con la labor de detección y contención de brotes.

«Se han llegado a recibir 780 muestras extrahospitalarias en un solo día, a las que hay que sumar las hospitalarias. Estas cifras son muy superiores a las observadas durante la anterior fase de alerta, aunque hay que subrayar que en su mayoría corresponden a casos asintomáticos o leves», puntualiza la responsable de Microbiología del Caule.

En las últimas tres semanas (desde el 27 de agosto hasta el 17 de septiembre) se han procesado 9.470 muestras procedentes de Atención Primaria, con una media de casos positivos del 14,4%.

«Es necesario un rearme, que ya se está llevando a cabo, tanto a nivel de equipamiento como de recursos informáticos y humanos, para poder afrontar futuras situaciones críticas», recalca.

La presión asistencial en el área de trabajo de Microbiología es cada vez mayor. «Se solicita el diagnóstico de Covid-19 por parte del Servicio de Urgencias, de los Servicios médicos y quirúrgicos hospitalarios, del Servicio de Prevención de Riesgos Laborales y de Atención Primaria», explica Fernández Natal.

La Microbiología Clínica es la especialidad que tiene como objetivo el diagnóstico, la orientación terapéutica y el control de la patología infecciosa. Dado que la grave situación sanitaria, social y económica que ha paralizado el mundo tiene su origen en un agente infeccioso (un virus), «la Microbiología ha adquirido una gran relevancia, pero siempre ha sido muy importante su papel», afirma tras recordar que los profesionales de los Laboratorios de Diagnóstico Clínico siempre hemos defendido nuestro importante papel en la asistencia sanitaria.

Con la pandemia, «ha quedado patente la necesidad de potenciar con una visión de futuro el diagnóstico molecular en los hospitales públicos, disponer de un equipamiento adecuado y de profesionales preparados que formen equipos estables para poder trabajar con eficacia y eficiencia». El laboratorio ha seguido con su trabajo ordinario tras recuperarse la actividad asistencial. Y sigue en transformación. «La evolución tecnológica es continua».

El Hospital se tuvo que ir transformado progresivamente, planta a planta, para dar asistencia a estos pacientes en la primera etapa. Ahora, la diferencia consiste en que las peticiones para diagnóstico de Covid-19 conviven con las de otras patologías, tanto de procedencia hospitalaria como extrahospitalaria.

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