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Esta jota ya es otra historia

carmen Tapia | león | 13 de abril de 2019

Ana Flecha, en la Plaza del Grano, con parte del atuendo que viste en sus conciertos
Ana Flecha, en la Plaza del Grano, con parte del atuendo que viste en sus conciertos
La leonesa Ana Flecha reinterpreta las letras de las jotas leonesas. Ajuar, el grupo que ha formado con la extremeña María Gallardo, da un aire más feminista al folclore popular..

Todas las regiones tienen sus jotas. Fueron los éxitos mainstream (las corrientes que son tendencia) tradicionales que ahora mujeres jóvenes comprometidas con el feminismo están dispuestas a reinterpretar. Es el caso de la leonesa María Flecha, de 33 años, que junto a la extremeña María Gallardo, forman el grupo Ajuar, un dúo que da una vuelta de tuerca a las letras tradicionales de las jotas leonesas y extremeñas para eliminar todo sesgo machista y colocar el papel de la mujer rural en el siglo XXI. «Somos un grupo de jotas feministas».

Pandereta, mortero y botella de anís en mano, el grupo pone de moda la música tradicional pero con vidas de mujeres que cuentan otra historia. En las jotas de Ajuar no hay cadenas ni prisiones ni agresiones sin respuesta.

Los conciertos del grupo Ajuar suman adeptos. En las salas madrileñas más alternativas son ya un referente de divulgación del folclore popular. El grupo surgió en Madrid y ha actuado en el Centro Social de Comunes Urbanos la Ingobernable de Madrid, las salas El Vaciador y Maravillas, Puerta Azul, Espacio B en Lavapiés, en el CA2M en Móstoles y este verano actuarán en la Casa Encendida. También han actuado en el Musac y en el bar Belmondo de León. «Siempre me gustó el folclore. De pequeña siempre participaba en los carros engalanados por San Froilán, iba a clases de bailes regionales, pero no me apetecía cantar algunas letras tal y como aparecía. Algunas incluso hacen apología de la violación». Ana pone como ejemplo la letra de la jota de Camponaraya: Ten cuidado rapaciña no vayas al baile sola. «Cantar esto hoy en día no nos apetece, por eso decidimos cambiar algunas letras. A los rapaciños no se les dice nunca que tengan cuidado».

Ana Flecha (León, 1986) estudió en las Teresianas y en Legio VII. Acabó el Bachiller en los Colegios del Mundo Unido en Noruega, al que accedió gracias a una beca. Estudió Traducción e Interpretación en Salamanca y tiene un máster en Edición y Libros por la Universidad de Barcelona. Trabaja como traductora e intérprete. Ha sido intérprete de artistas, músicos e ilustradores como James Rhodes, Theo Jansen, Kveta Pacovská o Chris Haughton, políticos como Vicente Fox o Josep Borrell, y empresarios como Ana Patricia Botín. Ha escrito dos libros: Piso compartido y Mancha. Ha ilustrado el libro de Pierre Ménard 20 buenísimas razones para no leer nunca más.

A su trayectoria profesional suma su pasión por la jota. «María y yo decidimos formar este grupo porque nos dimos cuenta de que había muchas cosas en común en nuestro folclore compartidas en las canciones por la trashumancia».

Misma música, otra letra

Sus jotas respetan las mismas melodías, pero la letra es otra historia. «La gente que acude a nuestros conciertos y nos sigue en las redes sociales reacciona bien al cambio de las letras. Hasta ahora solo hemos tenido una crítica de un profesor de música extremeño, pero a la gente le hace gracia. Las trifulcas en este sentido nos dan igual porque nuestra intención es recuperar la tradición y lo hacemos con mucho respeto. También me puede parecer mal a mí ciertas letras. Lo que hacemos es reinterpretar la tradición».

Además de cantar las jotas, el grupo Ajuar organiza filandones en los que participan mujeres mayores. «Las que vienen a los filandones dicen que les gusta el cambio y comparten nuestras canciones».

Ajuar se hizo popular con la Jota de la Huelga, que llamaba a la movilización feminista el 8 de marzo de 2018.

La puesta en escena es importante. Tanto Ana Flecha como María Gallardo llevan puesto un chaleco con motivos propios de la tierra. El de la leonesa está bordado por la artista catalana Tania Bertha Judith. Sobre la lana negra destacan las amapolas, espigas, cardos, el rosetón del mes de enero del calendario agrícola de San Isidoro, el cerdito bellotero, los chorizos, el bacalao (un guiño a Noruega) y artículos que le recuerdan a su vida personal como un lápiz, una mula que representa el monte de Soria, lugar de nacimiento de su abuela. «En León está muy presente la música tradicional. De pequeña iba a buscar los carros engalanados. Yo no soy de pueblo pero mi madre siempre encontraba a alguien que me dejaba subir. Salía con los carros de Puente Castro».

Autodidacta, aprendió a tocar la pandereta en tutoriales en internet.

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