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«Mi poesía tiene vocación existencial»

Diario de León | 18 de diciembre de 2012

El poeta, narrador e investigador montañés, autor de novelas como la última de su nómima, ‘El contador de vientos’, y fundador de las legendarias revistas ‘Claraboya’ y ‘Picogallo’, publicará en 2013 ‘Río Curueño. El fluir literario’

Originario de Cármenes, Ángel Fierro pertenece a la generación de la poesía comprometida leonesa, y aunque su obra poética no es muy extensa, sí lo es su obra en general. Esencialmente poeta, Fierro es además un narrador e investigador que ha cultivado con esmero la etnografía, la historia y la música de su comarca, Los Argüellos, donde está ambientada su novela El contador de vientos.

La suma de estos intereses hace que su bibliografía y sus grabaciones discográficas, que incluyen estudios musicológicos y partituras de la montaña leonesa, se acerquen a la cincuentena de títulos.

Fierro es, junto a Mateo Díez, José Antonio Llamas y el recientemente fallecido Agustín Delgado, miembro fundador y responsable de las revistas Claraboya y Picogallo. «En el caso de Claraboya la irrupción de la revista abrió debate en el panorama poético español de la segunda mitad del siglo XX. Para nosotros fue también órgano de amistad, escuela de aprendizaje y tribuna desde donde elaborar nuestra visión de la poesía, siempre que su escritura tuviese una brizna de humanidad». «Por lo que respecta a Picogallo, su objetivo fue distinto. Se trató de un balcón literario abierto desde la asociación cultural de Cármenes, donde un grupo de vecinos ensayamos el acercamiento de la cultura al mundo rural; una postura ética de libertad y respeto a lo diferente, frente al sectarismo de ‘ismos’ y tribus, que enmascaran sus miserias bajo el adjetivo de lo social».

De Agustín Delgado dice con afecto que fue «uno de los fundadores e ideólogos del grupo en su etapa inicial, que nos ha precedido a todos en el más allá y que merecería un homenaje». Como poeta, Fierro forma parte de antologías como León. Una mirada literaria, que editó la Fundación Hullera Vasco-leonesa en 2006, donde se encuentran las claves de su obra poética. «Mi poesía tiene vocación existencial —añade— en cuanto trata temas como el amor, el tiempo, la muerte, el eterno retorno, lo substantivo del hombre. Un lirismo atemperado por la razón».

En lo que respecta a su amplia faceta como etnógrafo cabe destacar títulos como Romancero de Arbolio o Aromas y memorias. Y en lo referente a su labor de recopilación de la música tradicional, convendría mencionar sus cantos del alto Curueño, del alto Torío y del alto Bernesga. Su pasión por la música le ha llevado a transcribir y editar, mediante dos hermosos libros y nueve grabaciones sonoras, cerca de 500 tonadas del folclore tradicional de su tierra, Los Argüellos (Arbolio). «Ha sido un gozoso trabajo de recuperación y recreación musical y literaria, poco reconocido hasta la fecha. Después de haber coronado este enorme trabajo, estamos en condiciones de lanzar un reto a todas las comarcas leonesas: que cada río aguante su agua».

Arbolio, que da título a una revista editada por la asociación cultural Los Duendes de Tolibia, y en cuyo consejo editorial figura Fierro, es nombre que aparece con frecuencia en toda su obra, y se convierte en el espacio legendario donde se desarrolla El contador de vientos, que obtuvo el III premio de Novela corta Tierras de León.

Escrita como si fuera un poemario en prosa, esta novela nos hace recordar, por un lado, El nombre de la rosa, de Eco, y por otro, El perfume, de Süskind, pues nos adentra en un sugerente mundo de aromas y sonidos, con el viento (y la música) como privilegiado protagonista. Aunque entre los personajes principales —se trata de obra coral— se encuentra también un herrero, como símbolo del saber ancestral, y un monje, que ya viejo recuerda su viaje iniciático desde su monasterio cisterciense, en compañía de un trovador occitano. «El contador de vientos tiene algunos préstamos de otros autores. Creo que esto es inevitable. Su ambientación podría tener concomitancias con el Merlín y familia, de Cunqueiro. Mi intención fue tejer un crisol con todas las bellezas de la creación humana en la etapa crucial del siglo XIV: el nacimiento de la polifonía y el valor de los cancioneros medievales (provenzal, galaico y castellano). También, el dilema que se presenta a cada hombre: obediencia o libertad. Y, finalmente, un homenaje al territorio de Los Argüellos, a su lenguaje coloquial y a su ancestral sistema de vida. Su redacción fue para mí un ejercicio poético, casi mágico, frente a la desnudez del realismo actual».

La editorial sevillana Isla de Sístola le publicará en breve un extenso poemario, El andamiaje de los sueños, con motivos mitológicos, e ilustrado con dibujos de la escultora Esperanza d’Ors. Por otra parte, en la próxima primavera verá la luz Río Curueño. El fluir legendario, que se inscribe, según el poeta, en su intención de recuperar las tradiciones orales de la montaña central leonesa, a cuyo objetivo ha dedicado tantos esfuerzos.

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