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La última casona de los Señores de Canedo sale de las sombras

Carlos Fidalgo | 11 de enero de 2021

El Ayuntamiento ensanchará la acera de la entrada. L. DE LA MATA
Camponaraya culminará este año una inversión de 1,3 millones de euros para rescatar de la ruina el caserón Ucieda-Osorio y convertirlo en centro cultural en el Camino de Santiago

En la penumbra de la Casa Ucieda-Osorio, deshabitada desde hace décadas en la calle principal de Camponaraya, los viejos muebles de los últimos Señores de Canedo emergen cubiertos de polvo cuando el alcalde le quita el pestillo a las contraventanas y deja que entre un poco de luz en el cuarto. La mesa del comedor, las sillas, dos aparadores para la vajilla, con sus espejos intactos, la lámpara vencida por la edad que se tambalea sobre el mueble donde se aprecian algunas ensaladeras de cristal, parecen a punto de hablar. Toda la estancia, salpicada de pedazos del revoque desprendidos del techo, cuenta una historia de decadencia que está a punto de terminar; la de la última casona de un linaje nobiliario que dos siglos y medio después de su construcción en la llanura de Camponaraya va camino de iniciar un nuevo capítulo de esplendor.

La bodega conserva cubas y una prensa. L. DE LA MATA

—Todos estos muebles los vamos a restaurar— dice Eduardo Morán, bien abrigado porque estamos a dos grados bajo cero a pesar de que casi es mediodía, y protegido por la omnipresente mascarilla, mientras enseña por primera vez a un medio de comunicación el interior de la casona del siglo XVIII donde el Ayuntamiento culminará este año una inversión de un millón trescientos mil euros para salvar el inmueble declarado Bien de Interés Cultural de la ruina y abrir un ambicioso centro cultural a la vera del Camino de Santiago. El proyecto, que acaba de recibir 600.000 euros del programa del 1,5 por ciento Cultural del Gobierno —el Ayuntamiento aportará otros 200.000—, comenzó hace cuatro años con la cesión gratuita del edificio al Ayuntamiento por parte del general retirado Carlos Ucieda Ortega, único heredero de la vieja familia, y estos días ha recibido el espaldarazo definitivo después de que el Ayuntamiento haya comprado por 180.000 euros los casi cuatro mil metros del antiguo jardín a espaldas de la casa.

—Tenemos espacio para organizar actividades al aire libre, a partir del verano— explica el alcalde y también presidente de la Diputación Provincial.

Entrada por el jardín a la zona trasera. L. DE LA MATA

Con el tejado renovado y construida la preinstalación del ascensor que eliminará las barreras arquitectónicas del inmueble —todo eso costó otros 300.000 euros—, y con el frío intenso que también asola Camponaraya en los primeros días del año, Morán está pensando en lo caro que resultará climatizar un edificio con forma de ele y con una superficie útil de 470 metros cuadrados en cada una de sus dos plantas y otros 200 metros más en el bajo cubierta.

—La calefacción va a costar más de 120.000 euros— calcula mientras pasamos de las estancias donde hasta 1995 vivieron los ‘caseros’ que cuidaban de la propiedad a la zona noble del edificio.

Dejamos atrás la escalera principal, donde todavía se distinguen restos del papel de pared con formas vegetales, paseamos por el comedor de la lámpara vencida y las ensaladeras de cristal y llegamos a una salita de estar donde sobreviven un sofá y dos sillones y un espejo con el marco dorado que devuelve una imagen espectral a quien entra en la habitación. Alguien ha profanado la pared con una pintada bajo los grabados de una pareja que bien pudieran ser antepasados del general Ucieda. En un armario entreabierto reposan, desordenados, viejos manuales militares, algún libro de ingeniería agrónoma —la profesión de Rafael Ucieda Ortega, hermano de Carlos, ya fallecido—. Y es en otro cuarto donde un escritorio acumula más libros y revistas donde el periodista encuentra la prueba de que hace más, mucho más de medio siglo que nadie habita la zona residencial; una página amarilla del ABC recoge los últimos estrenos en los cines de Madrid; Espartaco, de Kubrick, y Con el llegó el escándalo, de Vicente Minelli; dos producciones del Hollywood protagonizadas por Kirk Douglas y Robert Mitchum estrenadas en España a comienzos de los años sesenta.

Nueva cubierta. L. DE LA MATA

Pero el verdadero tesoro que ya se encuentra a salvo y revela la verdadera antigüedad de la casona es una ejemplar del Real Decreto de Su Majestad (el rey Fernando VII) que en 1824 establecía las reglas de funcionamiento de la nueva Policía General del Reyno (sic), impreso en Valencia.

La vieja casona de los Señores de Canedo en Camponaraya había sido edificada medio siglo antes, entre 1770 y 1775, según la información del Ayuntamiento, y unas décadas después de la construcción del Palacio de Canedo (Arganza) que Rafael Ucieda y Osorio, décimo séptimo titular del Señorío, vendería en 1942 a un matrimonio de Espanillo. Hoy reconstruido, el Palacio sirve de sede a la firma Prada a Tope, pero los Ucieda no se desprendieron entonces de la casona de Camponaraya. Allí continuaron elaborando vino en la bodega, que todavía conserva las cubas de madera, los depósitos de decantación y una prensa. Quienes conocieron a los últimos caseros recuerdan que los hermanos Ucieda —Rafael, el ingeniero, y Carlos, el militar— venían de vez en cuando a la casa, que todavía funcionaba como explotación agraria, pero solían quedarse a dormir en hoteles separados; uno en el Parador de Villafranca y otro el Hotel del Temple de Ponferrada. La vieja casona, sin calefacción, había dejado de ser una vivienda cómoda.

Comedor principal. L. DE LA MATA

Fallecido Rafael Ucieda, Carlos se convirtió en el único heredero del linaje. Militar de carrera, vivió durante una temporada en los Estados Unidos, cuenta el alcalde, donde ejerció cargos de responsabilidad en la OTAN. Carlos Ucieda, el último de una estirpe, la de los Señores de Canedo, que se remonta al siglo XV, pasó a la reserva en 1996, por las mismas fechas en las que la casona se quedaba vacía. Hombre discreto y residente en Madrid, se retiró como general de División del Ejército de Tierra, donde había servido en sus últimos años como subdirector general de Defensa Civil de la Dirección General de Política de Defensa. Y con la casona helada y envuelta en la penumbra, a la espera de su reforma para albergar salas de exposiciones, de actividades, y quizá también un museo enológico en la bodega, Morán se muestra agradecido la generosidad del militar antes de contarle al periodista cómo Ucieda rechazó en 2016 una oferta de 300.000 euros por la casona y mantuvo la cesión gratuita al Ayuntamiento, ante la imposibilidad de acometer la costosa reforma que le exigía la Junta de Castilla y León por tratarse de un Bien de Interés Cultural.

—Le dijo al comprador que ‘entre una oferta poco sustanciosa y la posibilidad de regalarle la casa a mi amigo el alcalde, se la regalo a mi amigo el alcalde’— relata el regidor de Camponaraya.

Poco después Ucieda firmaba la cesión de la propiedad al Ayuntamiento y comenzaban los planes para convertir el edificio en centro cultural que deben culminar este año 2021, en pleno Xacobeo. Y a la espera de que empiecen las obras esta primavera, calcula Morán, el alcalde entorna las contraventanas, salimos de la casona, y otra vez la dejamos envuelta en la oscuridad.

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