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«Se ve muy bien una subvención de 100 M€ a una empresa, pero mal si son museos o bibliotecas»

DL | 27 de septiembre de 2020

Javier Ortega Álvarez es el consejero de Cultura y Turismo. RAMIRO
Javier Ortega Álvarez es el consejero de Cultura y Turismo. RAMIRO
El patrimonio es nuestro petróleo. La afirmación de Javier Ortega Álvarez esconde una estrategia donde la abundancia de vestigios históricos, muchos ruinosos, se ve como una oportunidad para generar nuevas ideas en un difícil momento en el que la cultura es el ‘patito feo’ de los presupuestos.

Protegido con una mascarilla que promociona el Festival Internacional de Circo, Javier Ortega Álvarez (Valdepeñas, 1970) llega a Diario de León dipuesto a abordar los grandes interrogantes que envuelven a los ámbitos de la cultura, el turismo y el deporte de León en este momento crítico.

—La Royal Academy de Londres está estudiando vender la obra que posee de Miguel Ángel para no cerrar la institución y mantener los empleos. Llegado el caso, ¿se plantearía su consejería hacer algo similar para mantener la cultura?

—Si de algo podemos presumir, es de tener mucho patrimonio. En muchas ocasiones, el patrimonio se ve como una dificultad o como un problema, pero nosotros lo que hacemos es verlo como una oportunidad, como un recurso. El patrimonio es nuestro petróleo. En otras épocas se vendían los monasterios y se llevaban a Estados Unidos; hoy en día eso es inaceptable y está prohibido. Tenemos un patrimonio rico y envidiable, pero también cultura, turismo y deporte. Si somos capaces de conjugar todo eso con la gastronomía o la enología y hacer un producto atractivo al visitante, al viajero, al estudiante o al investigador, tenemos una fuente de riqueza. Lo acabamos de ver este verano con las representaciones que se han hecho en el castillo de Cornatel y en el Pozo Julia, en un medio rural —que todavía lo tienen más complicado—. No nos planteamos vender nada, lo que intentamos es darle nuevos usos a ese patrimonio. Tradicionalmente lo que se hace es restaurarlo y luego dejar esos monumentos cerrados, que, cuando pasa un tiempo, hay que actuar de nuevo, porque no han tenido mantenimiento. Lo que estamos defendiendo es que hay que darle nuevos usos a ese patrimonio. ¿Cómo? Pues utilizando esos inmuebles para las artes escénicas, creando en torno a ellos pequeñas industrias, pymes que se encarguen, por ejemplo, de gestionar las visitas.

—Castilla y León encabeza el ránking de monumentos en la Lista Roja de Hispania Nostra, y León, a su vez, es la que más número de edificios históricos en ruinas tiene de la Comunidad. ¿Van a tomar alguna medida para salvarlos?

—Evidentemente, que estemos en una lista roja no es agradable. El hecho de que haya muchos monumentos en esa lista significa que en Castilla y León tenemos un enorme patrimonio. Realmente el porcentaje de monumentos que están en la Lista Roja es pequeño en comparación con todo lo que tenemos. Hay 2.400 BIC, tenemos otros en vías de serlo y otros que se están restaurando. Estamos apostando por la conservación preventiva, por no actuar sobre la ruina. A veces se nos olvida que los bienes tienen un propietario, que es el primer responsable de su conservación y su mantenimiento. Las administraciones están ahí, precisamente, para apoyarles, pero siendo conscientes de que tienen que ser esfuerzos convergentes entre todos; entre los propietarios y entre las administraciones.

—La Iglesia es la gran propietaria del patrimonio. ¿Debería asumir por completo la restauración de sus bienes?

—La Iglesia asume una parte de las restauraciones en todas las obras que se realizan, por ejemplo, en San Isidoro, con la ampliación del museo y la rehabilitación de las pinturas del Panteón Real. Es fundamental la implicación de la sociedad civil y la colaboración público-privada; lo estamos viendo en San Isidoro con la Fundación Montemadrid. Pero hay otras fundaciones y personas que se dedican también a patrocinar determinadas obras y que ayudan a la hora de restaurar o de que ese enorme patrimonio no se nos venga abajo. La sociedad colabora en muchos pueblos de la Comunidad, así como los ayuntamientos y los propios vecinos colaboran a la hora de arreglar sus iglesias. El patrimonio es nuestro, es un legado que tenemos la obligación de mantener para otras generación. Si entre todos somos conscientes de ese mensaje y todo el mundo se implica, a todos nos iría mejor.

—Cuando tomó posesión del cargo de consejero prometió que resolvería todos los expedientes BIC que llevan años atascados. ¿Lo va a cumplir?

—Lo estamos cumpliendo. Cuando llegamos a la consejería había pendientes 81 BIC; quedan 76, creo que ocho en la provincia de León. Todos ellos se van a resolver durante esta legislatura. Hemos dotado a la Dirección General de Patrimonio de más recursos económicos y humanos para que puedan acometer y terminar esas tramitaciones.

—¿Por qué la Junta está promocionando un ‘Camino de la Plata’ que no solo no es el tradicional, sino que excluye a León y Zamora?

—Por un lado, tenemos un legado que es la ruta histórica, conocida y muy valorada, pero todos sabemos que 2021 es año Jacobeo y hay una serie de acciones promocionales que se están llevando a cabo. La Consejería de Cultura se ha sumado a ese proyecto para fomentar esa Vía de la Plata de cara al Xacobeo. Nos sumamos cuatro comunidades autónomas de distinto signo político. Si esa Ruta de la Plata que va a Santiago atrae visitantes y a ello le sumamos la situación que estamos atravesando, lo que queremos es redistribuir los flujos, que no haya miles y miles de personas discurriendo por una vía, con lo que ello conlleva en este momento de crisis sanitaria. La consejería tiene que velar por hacer proyectos de Comunidad, proyectos estratégicos. No solamente disponemos de una vía o un camino, tenemos miles de kilómetros de caminos y tenemos que intentar tener una visión integral y conjunta para trasladar que no solamente nos ocupamos de uno determinado, sino que hay otros menos conocidos y transitados y eso va a dar la oportunidad para que también sean conocidos, lo que no implica que desvirtuemos, falsifiquemos o hagamos barrabasadas. No vamos a decir ahora que la ruta de la plata es otra, en absoluto. Lo que queremos es que los ciudadanos conozcan otras vías. De la vía de la plata estamos haciendo una acción promocional, un documental con el ciclista Peio Ruiz Cabestany, que la va a recorrer. Si tenemos no solo un Camino, sino que podemos tener varios, nos parece enriquecedor; y un buen producto turístico para el año 2021, sin en ningún momento poner en cuestión la Vía de la Plata ni el camino tradicional ni la historia ni lo que representa sobre todo para León.

—Históricamente está claro que no se puede poner en duda por dónde pasa la Ruta de la Plata, pero esas poblaciones, como Astorga, se pueden sentir muy ofendidas porque es un título que llevan muy a gala.

—Nosotros hacemos una acción promocional para el año 2020-21, nada más. No estamos excluyendo la Ruta de la Plata; simplemente, es una oferta más. No estamos diciendo a la gente que no vaya por Astorga y vaya por otro lado, estamos haciendo una acción promocional de otros caminos. Estamos ampliando la oferta, teniendo en cuenta que esto no es un proyecto cerrado. Hay reuniones entre las cuatro comunidades en las que se va hablar y se va a debatir. Tenemos que velar por los intereses de nuestro patrimonio, pero ni queremos confrontar ni ningunear la ruta histórica de la plata. Sentimos que haya poblaciones que se sientan agraviadas, porque no está en nuestro ánimo.

—Pero le están diciendo a la gente del sur que haga un camino que excluye a León...

—No, simplemente estamos haciendo una acción promocional, pero no excluimos. Estamos mostrando otra rutas. El que quiera, la hará. También en el Camino de Santiago hay muchísimos caminos y hay muchos ramales. Hay gente que hace el camino tradicional y otros que se saltan etapas, que se saltan la provincia de León y a los que les dan la compostelana si hacen los últimos 100 kilómetros.

—Las alternativas también restan relevancia. Es el caso de las Edades del Hombre, que Sahagún tenía el compromiso de ser protagonista y al final compartirá sede con Burgos y Carrión de los Condes. ¿Ante la potente sombra de la catedral de Burgos, Sahagún no quedará en segundo plano?

—La Fundación de las Edades del Hombre nos pidió que hiciéramos una propuesta. Pensamos que, coincidiendo con el octavo centenario de la catedral de Burgos y con el año Jacobeo, podíamos hacer una gran exposición. Las exposiciones que se han ido haciendo en las ‘catedrales del campo’ no han tenido la misma respuesta que las que se hicieron en su día en las grandes catedrales; y, teniendo en cuenta el coste y el número de visitantes, eran insostenibles. Las Edades es una gran marca de Castilla y León y nosotros lo que queremos es relanzarla. La cuestión es que nosotros para lanzar el proyecto y la marca proponemos una gran exposición que sea aprovechando el centenario de la catedral de Burgos y el Camino de Santiago. Sahagún y Carrión de los Condes están en el Camino. Nosotros siempre intentamos hacer proyectos de Comunidad, que vertebren el territorio y beneficien a los ciudadanos. Pensamos que ese atractivo que puede tener para el peregrino encontrarse con una gran exposición será un incentivo. Hay que recordar que hay algunos tramos del camino que, por diversas cuestiones, los peregrinos se saltan. Muchos llegan hasta Burgos y, de repente, se van a los últimos tramos; y otros, directamente, hacen los últimos 100 kilómetros, que es algo que expuse al consejero de Cultura y Turismo de Galicia en su momento, que están desvirtuando el Camino de Santiago y no pueden dar la compostelana en los últimos 100 kilómetros. Propusimos ese proyecto a la Fundación de las Edades y dijeron que sí. No sé qué compromisos tendría antes la fundación, pero nosotros cuando llegamos a la consejería no teníamos ese compromiso por escrito. Entonces propusimos esta exposición, a petición suya, y creemos que el proyecto es bueno para la fundación, para el Camino de Santiago, para Las Edades del Hombre y para la Comunidad. Estamos contentos de que se vaya llevar a cabo. Son 2 millones y pico de euros, aunque también contempla obras de restauración en diversos templos. Va a suponer una inversión muy importante; y eso, al final, también hay que tenerlo en cuenta.

—¿Cuándo va a empezar la restauración de las pinturas del Panteón Real de San Isidoro?

—Está previsto que empiece a lo largo del primer semestre de 2021. Hay una inversión prevista de 180.000 euros. Es un proyecto en el que estamos trabajando.

—¿La Junta va a cooperar en la reapertura del Emperador?

—En principio, el Teatro Emperador tendrá que tener un proyecto, que presentar una cuantía y una finalidad. En su momento, veremos si es viable. Son muchas las ciudades y los pueblos que hay en la Comunidad y son muchas las necesidades; hay que priorizar los recursos.

—La ciudad de León tiene importantísimos restos romanos que son únicos. ¿La consejería no se plantea ponerlos en valor, ya que la Ayuntamiento no podría afrontarlo en solitario?

—Tendrían que presentar un proyecto, en este caso el Ayuntamiento, para colaborar con ellos. Desde la Consejería de Cultura y desde la Dirección General de Patrimonio somos conscientes de la importancia que supone el patrimonio que se ha heredado de la época de época romana; con la Legio VII en León, o Las Médulas y en la canalización que hay alrededor de ellas, o las villas romanas a lo largo y ancho de la Comunidad. Sabemos que falta una visión de conjunto de lo que fue la civilización romana, estamos trabajando en esa visión de conjunto, donde podrían también entrar estos restos romanos de León, que ya tiene un Centro de Interpretación del León Romano. Si hablamos de la historia también como un recurso turístico, hay que ponerla a disposición del viajero y del turista de otra forma.

—¿Que va a pasar con la Fundación Siglo?

—A día de hoy es un ente instrumental de la Consejería de Cultura y Turismo, que está alineada con la visión y los valores de la consejería, y ejecuta aquellos planes que desde las direcciones generales se le trasladan. Hay una comisión paritaria en las Cortes que va a emitir un dictamen este mes, no solo sobre la Fundación Siglo, sino sobre el resto de entidades y fundaciones de la Junta de Castilla y León. Hemos acometido reformas en su estructura, se nombró un director general y un subdirector. Está actuando, ejecutando y trabajando, como no podía ser de otro modo, como un órgano más de la consejería. El problema que habido es que, en muchas ocasiones, se ha pensado que la Fundación Siglo era un ente autónomo, que tenía su presupuesto propio y que hacía y deshacía, pero nunca ha sido así. La Fundación Siglo pertenece o está dentro del organigrama de la consejería; y, por lo tanto, está acorde a lo que desde la consejería se le indique para aquellas actividades que hay que hacer.

—Pero se comprometieron a reformar la Fundación Siglo y también la Fundación Villalar.

—Sí. He sido el primer consejero que, el primer día que comparece en Cortes a explicar su programa de legislatura, saca a la luz la Fundación Siglo para decir que tiene que estar alineada con la Consejería de Cultura y Turismo. Se van a acometer todas aquellas reformas tendentes a definir sus funciones y a que cumpla diligentemente con eficacia y con transparencia y objetividad todas aquellas tareas, funciones y misiones que se le encarguen. En función del dictamen de esa comisión paritaria que está creada en el seno de las Cortes, la consejería tendrá que actuar.

—El Musac, no hay que olvidarlo, es el Museo de Arte Contemporáneo de Castilla y León y no solo de León, pero desde la Junta nunca ha sido tratado así. ¿Hay algún proyecto para convertirlo en el Guggenheim de la Comunidad?

—El Musac, como continente, como edificio, es en sí mismo un atractivo. Es lo que le pasó en su día al Guggenheim, que la gente se quedaba en la puerta, se hacía la fotografía y luego no entraba. Aquí, cuando se construye el Musac, es un edificio también emblemático de la ciudad. Es uno de los museos regionales que posee la Junta y posee la colección de arte contemporáneo de Castilla y León. Sabemos, porque nos ha llegado, que se le critica desde algunos ámbitos, que ponen en cuestión si se hace más o se hace menos, si tiene mucho presupuesto o que no se utiliza bien. Quizás hay quien prefiere visitar el Museo de Bellas Artes de Bilbao antes que el Guggenheim, porque le atraiga más el contenido; incluso aquí, habrá a quien le guste más visitar el Museo de León que el Musac. En cualquier caso, es uno de los museos de cabecera de la consejería. Creo que tenerlo en León es ya un motivo de orgullo. Al frente del Musac hay un director, con un proyecto, que lo está ejecutando; y la consejería, en ningún momento, tiene ningún tipo de injerencia en cuanto a lo que tiene que hacer. En su momento, se analizarán los números y si tiene muchas visitas y muchas exposiciones; y, en función de eso, la consejería, como siempre hace, cuando termine el período de dirección —no de este, sino de todos los directores de nuestros museos y de nuestras instalaciones culturales—, sacará la plaza a concurso de forma transparente y con criterios profesionales, a la que podrá optar el mismo director y otros directores.

—Los museos de arte contemporáneo no pueden sobrevivir sin comprar nuevas obras, pero estamos en un momento pésimo para destinar dinero a la cultura. ¿Será posible que el Musac pueda seguir comprando obras?

—El Musac tiene un presupuesto anual para compra de obras en torno a 75.000 euros. Además, para paliar los efectos que está causando la pandemia se han destinado 200.000 euros para comprar obra de arte, destinado a los artistas, a los creadores y a las galerías de Castilla y León; es decir, que contamos para este año, pese al covid, con un fondo de 275.000 euros, que nos gustaría que esa cantidad se quedara permanentemente. Vamos a luchar para aumentar el presupuesto de la Consejería de Cultura y Turismo. Se ve muy bien que demos una subvención de 100 millones a una empresa, pero se ve muy mal que demos equis millones a museos, archivos o bibliotecas. Piensan que todos somos titiriteros, que todos somos unos chupópteros, pero la realidad no es esa. La realidad es que la cultura es un derecho y un derecho reconocido en la Constitución. Lo que pedimos siempre desde el ámbito de la cultura es que haya unos presupuestos acordes a la función que desempeña la cultura en la sociedad. Además, nos toca hacerlo en un momento que no se ha visto desde la Segunda Guerra Mundial, con una pandemia de efectos incalculables. Evidentemente hay que comer, pero también hay que alimentar el alma. Queremos tener más presupuesto o al menos que quede como está; y lo vamos a pelear. Así lo hemos defendido en ese decreto que se aprobó en abril de ayudas a los distintos sectores, donde por primera vez hubo un capítulo dedicado exclusivamente a la cultura, el turismo, el patrimonio y el deporte; nunca había pasado.

—La red de teatros de Castilla y León prácticamente es la única programación que tienen el Auditorio de León y los teatros de Ponferrada, Astorga y La Bañeza. ¿No sería posible ampliar esa programación o no se recupera la inversión en la taquilla?

—Tuvimos que reprogramar todas las obras que se suspendieron por el covid. Nosotros no nos planteamos esta inversión de cultura en términos de coste-inversión y lo que vamos a recuperar. Es un derecho de la ciudadanía y es nuestra responsabilidad prestar servicios culturales de calidad. Somos conscientes de que tenemos que apoyar a las compañías de artes escénicas; y así nos lo han reconocido las propias asociaciones, compañías y gentes del sector. En cualquier caso, no nos planteamos que esto tenga que tener al final un reporte en la taquilla. La rentabilidad, para nosotros, es que los ciudadanos tengan los servicios culturales de calidad.

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