EL INVENTO DEL MALIGNO
Día 10
El invento del maligno josé javier esparza
Todos los años, desde hace algún tiempo, las asociaciones de espectadores declaran el 10 de mayo como día sin televisión; quien más mueve la convocatoria es la agrupación navarra Plaza del Castillo. Es una forma vistosa y original de llamar la atención, en el mejor sentido de la fórmula; sobre todo, es una forma eficaz de recordar algo tan elemental como que es posible vivir sin tele. El objetivo último de la campaña no es acabar con la tele, evidentemente, sino subrayar la enorme cantidad de cosas que no nos gustan en la televisión y, aún más concretamente, denunciar la nula atención que las cadenas prestan a las asociaciones de espectadores. En el último número de Contraste , que es la revista de la Asociación de Telespectadores y Radioyentes, leemos lo siguiente: la nueva ley de la cosa (Ley General de la Comunicación Audiovisual) ha implantado una detallada serie de mecanismos reguladores, pero deja virgen un espinoso terreno, a saber, «la orientación de los contenidos y su calidad, la defensa como consumidores y la protección de los menores». La denuncia es muy exacta: seguimos sin poner el cascabel al gato de los contenidos televisivos, y por eso la pantalla huele cada vez peor. Todos nos escandalizamos mucho -"sobre todo en los telediarios y demás púlpitos de la gente de orden-" con la violencia juvenil, el sexo infantil y la «pérdida de valores» de los más jóvenes, pero los productos de la pantalla para público menor están atiborrados de violencia, sexo y vacío existencial. Y con semejante perfil ideológico, ¿cómo extrañarse después de que pase lo que pasa? Hay, por supuesto, una pregunta de fondo: si una ley puede meterse a legislar sobre contenidos. Pero hay una respuesta nítida: la Constitución contempla expresamente la protección del público infantil frente a los medios de comunicación. Una batería de medidas contra la telebasura y la corrupción de menores (porque, al final, de eso se trata) sería plenamente razonable. Es significativo que sólo las asociaciones de espectadores estén recordando la evidencia. Así nos va como nos va.