Mario Morla, músico leonés: "Cada canción de este álbum es una pieza de mi vida"
Portentoso y sensible, Mario Morla ultima su primer disco en solitario: 'Fading Colours'. Con participaciones estelares como Javier Baillo, María Quiroga, Giovanni Yáñez, Guillermo Alonso, Arturo Serra e Irene Morales

Mario Morla da el salto discográfico con su primer larga duración, que llevará el título de 'Fading Colours'.
Uno de los placeres de la música leonesa es ver a Mario Morla en acción en un escenario. Solvencia y sensibilidad. Acompañando, liderando, jugando al menos es más o en el virtuosismo de solista. Dirigiendo a Javier Arias con la Big Band de Burgos o con Javier Baillo en múltiples proyectos. O todos juntos con Diana Majo en The Hockerties. Y muchos más. Pero probado el sentido colectivo, ahora llega la oportunidad de llevárselo a casa en forma de disco.
—¿Cómo presentaría ‘Fading Colours’ (Colores Difuminados), título de este su primer disco?
—Son 9 canciones de composición propia, cada una con un color y un sonido característico. En estas nueve obras podemos decir que el hilo conductor es el jazz, aunque más evolucionado y fusionado con world music, música brasileña, música clásica, rock, flamenco... Se publicará en otoño de 2025.
—¿Este es su ‘ya era hora’ musical?
—Llevaba años planeando la manera de dar este paso, pero siempre surgían otros proyectos entre medias. Todo surge el verano pasado, cuando me proponen tocar en el Festival de Jazz Feichu in Llion. En ese momento yo estaba centrado en la composición de un Quinteto de Cuerda e impartiendo clases en el Seminario Internacional de Jazz de León que hacemos todos los veranos, pero aún así se me ocurre que podría resultar interesante componer desde cero un repertorio para ese concierto, y de esta forma plantar la primera semilla de lo que iba a ser este proyecto. En octubre ya tenía todos los temas compuestos y arreglados. A nivel sonoro me fascina el timbre que generan la guitarra y el piano cuando se fusionan en una sola melodía; por otro lado, me interesa mucho la capacidad expresiva y melódica de la voz como instrumento, herencia sin duda de la música brasileña. Más allá del color de cada instrumento, considero que cada canción de este álbum es una pieza de mi vida; mis emociones, vivencias, alegrías y penas están plasmadas en cada una de ellas.
—¿Las composiciones responden a ese tiempo concreto o son también resultado del bagaje de su vida de músico?
—Lo cierto es que llevo componiendo y arreglando música desde hace muchos años, de hecho, creo que es de las cosas que más me gusta hacer dentro de la música. Me gusta mucho ponerme retos, intentar crear en estilos que no están dentro de mi zona de confort. Lo que se va a escuchar dentro de este álbum es el resultado de años estudiando, escuchando y analizando la musica que me gusta, y de tocar con otras personas, que creo que es de las cosas mas enriquecedoras.
—Ese es otro atractivo de ‘Fading Colours’: que se rodea de grandes músicos y que además son de su confianza total y amistad...
—Lo que más valoro de las personas con las que trabajo es precisamente eso: que sean buenas personas. Y si encima son grandes músicos, ya es la fórmula perfecta. Lo cierto es que la primera persona con la que quería contar era con Javi Baillo, porque a parte de ser un gran amigo y un bajista y contrabajista excelente, son tantas las aventuras musicales que hemos compartido… Le debo mucho. En esta grabación podremos escuchar a la maravillosa trompetista y cantante, María Quiroga, para mi una de las musicas más versátiles que he conocido. El guitarrista Giovanni Yáñez, que posee una musicalidad y originalidad sonora superior. Y Guillermo Alonso, uno de los baterías más completos y versátiles que he conocido, un auténtico paracaídas y todoterreno musical. También he tenido la suerte de que Arturo Serra, uno de los vibrafonistas de jazz más prestigiosos del panorama nacional, participe en dos canciones con nosotros. A este proyecto se suma la violoncellista granadina Irene Morales. Este álbum ha sido grabado en los Estudios FJR de Granada, de la mano de Fernando Romero; un lugar especializado en jazz y donde ha grabado desde Pat Metheny hasta Perico Sambeat.
—¿Y si elegimos un single...?
—Es una pregunta muy complicada, porque creo que me gustan mucho todas las canciones como para elegir una. Lo que puedo hacer es explicarte el significado de algunas de ellas. La canción que lleva como título el disco, Fading Colours, se basa en un poema que yo mismo escribí, con una temática muy onírica, y carácter impresionista, con un final apoteósico. También se me ocurrió rendir homenaje a uno de los pianistas que más me han influido: Chick Corea; es sin duda la obra más compleja de todo el álbum, por su dificultad interpretativa. Hay otro tema, Seventh Avenue, inspirado en la grandiosidad de la ciudad de Nueva York, llena de lugares vibrantes y cargada de cultura. Otra canción, City Dusk, describe el momento en el que al final del día la luz natural y anaranjada del Sol se fusiona con la luz artificial de las farolas, creando un efecto de calma único. Y muchas más que ya iréis descubriendo.
—¿Qué se siente más: músico, compositor, director también... o el resultado de una amalgama de todo?
—Dependiendo de la época te diría una cosa u otra. Hablando en serio, para mi hay dos cosas que son imprescindible dentro de la musica: ser honesto y ser respetuoso. Es muy importante respetar a la música que estas tocando (estilísticamente hablando), y para eso hay que conocerla en profundidad, tienes que pasarte horas escuchándola y estudiándola, y luego tratar de imitarla con tu instrumento. Es un proceso muy arduo, porque pasas horas y horas tu solo, te frustras a veces… Pero lo importante es tener fe en el proceso y disfrutarlo. Respondiendo a tu pregunta inicial, me siento una combinación de todo ello: pianista, compositor, director, profesor…
—¿La música llega a usted o usted llega a la música?
—Llegué a la música casi por casualidad. Aunque en casa siempre hubo referencias artísticas —mi padre es escultor—, hasta donde sé, no había músicos en la familia. A los cinco años, mi abuelo Coti me regaló un CasioTone, que se convirtió en mi amigo inseparable durante años. Luego llegaron otros instrumentos: un piano vertical Yamaha, un Fender Rhodes que adquirí no hace mucho… Guardo varias anécdotas que marcaron mi relación con la música. Te comparto dos. Mi madre siempre cuenta que, cuando era bebé, me ponían música clásica en la cuna. Yo me incorporaba, me agarraba a los barrotes y pasaba horas con la mirada perdida, completamente absorto escuchando a Mozart, Bach, Beethoven… A los 14 años, ya como estudiante de piano clásico en el Conservatorio de León, descubrí el rock. En casa siempre se escuchó música de todo tipo, pero recuerdo claramente la primera vez que sentí Bohemian Rhapsody (quizá ya la había oído antes, pero esa vez fue diferente). A partir de ese momento, Queen se convirtió en mi grupo musicale favorito, y lo sigue siendo (de hecho en 2022 cumplí el sueño de verlos en directo). Ese mismo año, con 14, recibí mi primera guitarra eléctrica, y de forma autodidacta empecé a emular —salvando las distancias— a mis ídolos: Queen, The Beatles, Eric Clapton, Dire Straits… Para cerrar la entrevista, una recomendación musical más allá de mi disco: el álbum The Works, de Queen.