GRANEROS CON MUCHA HISTORIA
Los hórreos de León, de madera pero 'blindados'
El Ministerio de Cultura inicia el expediente para declararlos Patrimonio Cultural Inmaterial, paso previo para ingresar en el 'club' de la Unesco

Hórreo del siglo XVIII procedente de Pedrosa del Rey que se salvó del pantano y se recolocó en el Parque de los Reyes.
No son simples graneros. Son un símbolo; también de resistencia frente a un mundo rural que se desmorona. El Ministerio de Cultura ha iniciado el expediente para declarar los hórreos del norte de la Península Ibérica como «Manifestación Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial». El objetivo es garantizar su supervivencia.
Ya en el siglo I antes de Cristo el escritor Varrón habla de unos graneros elevados que se usaban en Hispania para conservar los cereales. En 1918 el investigador polaco Eugeniusz Frankowski elabora el primer censo en su libro Hórreos y palafitos de la Península Ibérica. Pese a lo chocante del título, se refiere a los del distrito de Riaño. Los arquitectos leoneses Eloy Algorri y Enrique Luelmo, que tardaron 24 años en recopilar información para su libro Hórreos leoneses, estiman que han sobrevivido poco más de 300 en toda la provincia, independientemente de su estado de conservación. Apenas son una tercera parte de los que llegó a haber. Desde 1984 los hórreos leoneses son Bien de Interés Cultural (BIC). Un patrimonio etnográfico excepcional. Un ejemplo único de arquitectura tradicional.
León es el territorio con más hórreos, después de Galicia y Asturias, pero esta provincia reúne una diversidad tipológica sin parangón, que abarca todos los sistemas ideados sucesivamente para montar la caja (arcaico, con bastidor y sin bastidor).
Dos ‘colosos’
Uno de mejores y más antiguos (del siglo XVII) es el hórreo de Las Bodas, cedido a la Diputación en 2011 por los herederos de Amador y José Cendán González, restaurado por el Instituto Leonés de Cultura (ILC) hace tres años. Entre los arbustos del Parque de los Reyes está plantado un hórreo de finales del siglo XVIII. Le sucedió como al templo de Debod en Madrid, salvado de la presa de Asuán. También en este caso es el testigo de un pueblo que pereció bajo las aguas. Procede de Pedrosa del Rey, donde había tres casi iguales —con cubierta de teja árabe a cuatro aguas— y fue donado a León por los hermanos González Alonso.
La resolución del Ministerio de Cultura, publicada en el BOE del pasado día 15, afirma que «los hórreos presentes en Galicia, Asturias, León, Cantabria, Navarra y País Vasco trascienden su función material originaria para desempeñar un papel esencial como marcadores culturales y expresiones de identidad colectiva, vinculados a prácticas sociales, saberes transmitidos, memorias compartidas y representaciones simbólicas».
El título de Patrimonio Cultural Inmaterial con el que el ministerio que preside Ernest Urtasun pretende proteger a los hórreos supone un paso más para que sean Patrimonio de la Humanidad. El texto del ministerio deja claro que los hórreos cumplen los cinco requisitos para ingresar en el ‘club’ de la Unesco: son centro y pretexto de reuniones, celebraciones y expresiones comunitarias; su ubicación y técnicas constructivas reflejan un saber acumulado transmitido de generación en generación; y su construcción implica oficios y técnicas que forman parte del patrimonio vivo. El riesgo de erosión de este patrimonio o su banalización como recurso turístico son argumentos de peso para su inclusión en el registro como manifestación representativa.
La Asociación Cultural Amigos de los Hórreos Leoneses (AHL), citada en el expediente del Ministerio de Cultura por su defensa de este patrimonio, afirma en un comunicado que «este reconocimiento supone la primera gran victoria de una larga reivindicación impulsada por colectivos, investigadores, comunidades locales y asociaciones que trabajan para preservar, difundir y proteger este patrimonio único». La asociación se dedica intensamente a la recuperación, catalogación y divulgación de los hórreos de la provincia de León, donde se contabilizan en torno a 320 ejemplares, con especial concentración en la Montaña Oriental, el valle de Valdeón, Laciana y El Bierzo. La asociación colabora activamente con la Red Internacional Hórrea, una plataforma que reúne a colectivos de toda la cornisa cantábrica y Portugal para coordinar estrategias comunes de conservación y promoción. «Con el reconocimiento estatal, se abre un escenario favorable para que el hórreo leonés y, con él, todos los hórreos peninsulares, se consoliden como referente cultural en Europa y en el mundo», asegura la AHL.