La noche que León despidió al post-punk
La trágica madrugada que puso fin a la era de Parálisis Permanente tras el último concierto de Eduardo Benavente en la ciudad

Han pasado más de cuatro décadas, pero la noche del 13 de mayo de 1983 sigue grabada a fuego en la historia musical de León. Aquel día, el líder y alma de Parálisis Permanente, Eduardo Benavente, ofreció el que sería el último concierto de su vida, sin que nadie pudiera imaginar el abrupto y trágico final que esperaba a la banda horas después en la carretera.
Benavente, figura clave del post-punk y la darkwave en la Movida Madrileña, dejó su última energía creativa en un escenario leonés antes de que su prometedora carrera fuera truncada por un accidente automovilístico.
Parálisis Permanente, con éxitos como Adictos a la lujuria y El Acto, se encontraban en la cúspide de su breve pero intensa fama.
Según los recuerdos de la época, el concierto en León fue un despliegue de la energía oscura y transgresora que definía a la banda. El público leonés presenció un recital frenético, sin saber que estaban asistiendo al testamento artístico en directo de Benavente.
Tras el concierto, en las primeras horas del 14 de mayo, Benavente, junto a su pareja y compañera de banda, Ana Curra, y el batería Toti Árboles, emprendieron un largo viaje hacia Zaragoza para cumplir con su siguiente compromiso.
Trágicamente, en la carretera cerca de la localidad de Alfaro, La Rioja, el vehículo en el que viajaban sufrió un grave accidente. Eduardo Benavente, de tan solo 20 años, falleció al instante. La noticia conmocionó a una escena musical que perdía de golpe a uno de sus mayores talentos y a la banda que mejor representó la fase más oscura y eléctrica de la música española.
La ciudad de León, sin saberlo, fue testigo de la última gran explosión de una banda cuya influencia marcaría a generaciones. El concierto de aquella noche se convirtió en la dolorosa línea de meta de una carrera que prometía haber cambiado para siempre el panorama musical español.