Diario de León

Tres 'maniáticos' leoneses en busca de la perfección

La galería Ármaga presento 'Foresta', una carpeta artística con la última obra de Elías García Benavides y un poema manuscrito e inédito de Gamoneda

Choni Fuentes, viuda de García Benavides, Gamoneda, José María Viejo, Marga Carnero y José Sevillano.

Choni Fuentes, viuda de García Benavides, Gamoneda, José María Viejo, Marga Carnero y José Sevillano.ramiro

Verónica Viñas
León

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Antonio Gamoneda tiene una colección de plumas, pero ninguna funciona, para desesperación de José Sevillano, un artista del grabado. Con la carpeta Foresta, que incluye una obra del pintor Elías García Benavides y un poema del Cervantes leonés, la Fundación Obra Social (Fundos) celebra su décimo cumpleaños. La galería Ármaga de León, dirigida por Marga Carnero —«cooperadora necesaria», según el director general de Fundos, José María Viejo, para que esta pequeña joya haya visto la luz—, acogió ayer la presentación de la carpeta, posible tras múltiples vicisitudes y con la confluencia de tres ‘maniáticos’ de la perfección: el artista, el poeta y el grabador. Un tilo que plantó en su memoria García Benavides y que ahora emerge en gofrado, sin tinta, solo con la presión brutal y delicada sobre el papel, comparte espacio con un poema del autor del Libro de los venenos, manuscrito a pluma, tras infinitas pruebas y correcciones, mientras Sevillano rogaba para que la humedad no traicionara la edición. Cien ejemplares nada más, numerados a lápiz por dos amigos que ya no podrán brindar juntos. Elías se fue poco después de firmar en Asturias los últimos pliegos, que viajaron en coche, como si fueran de cristal. En la silla que habría ocupado ayer García Benavides estuvo Choni Fuentes, su viuda, recibiendo el cariño de un público, casi todos amigos, que no se acostumbran a hablar de él en pasado. Y estaba Gamoneda, en silencio la mayor parte del tiempo, dejando que los demás contaran cómo encontraron un rollo de papel Arches de hace 40 años que encajaba milimétricamente y cómo corrieron un sábado por plumas que funcionaran. Foresta no es solo arte, es la prueba de que en León aún hay quien cree que la cultura no es decoración, sino oxígeno. El tilo es la última obra de un artista leonés al que la muerte le emboscó en Venecia, donde pasaba la mitad del año; la otra, en Asturias, porque decía que «un leonés, cuando va a Asturias, mejora mucho».

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