Leoneses a la caza de tesoros infantiles
Los coleccionistas disparan en León la compra y venta 'online' de juguetes antiguos e icónicos

Juguetes que eran un lujo cuando se fabricaban ahora son piezas de colección. En León hay un grupo de «cazatesoros», compradores y vendedores de muñecos y coches de firmas desaparecidas, que hace mucho dejaron de ser cosa de niños. Lo sabe bien el leonés Ignacio del Valle, portavoz del portal todocoleccion —la principal plataforma online de compra-venta de antigüedades, arte y coleccionismo—, quien, por razones sentimentales, sigue de cerca a estos buscadores de juguetes infantiles. En la web ofrecen datos de la trazabilidad de cada objeto, su origen, su último propietario, su estado de conservación...
Según los datos de Del Valle, a lo largo de 2025 se han registrado notables incrementos en las transacciones de juguetes vintage respecto al año anterior: un 26% en modelos a escala, 22% en Scalextric, 20% en Playmobil, 15% en figuras de acción y 11% en trenes eléctricos. Entre los más raros y caros están los vehículos de hojalata, los Madelman y las muñecas antiguas, todos en el punto de mira de los coleccionistas leoneses.
En Navidad, muchos leoneses reviven su infancia regalando estos tesoros a las nuevas generaciones, evocando aquellas míticas tiendas que marcaban la ilusión de los más pequeños: Almacenes Barros, El Maragato o, incluso, establecimientos efímeros como Óptica Navarro o Almacenes Ridruejo que, por estas fechas, se transformaban en paraísos jugueteros. Hoy, plataformas como todocoleccion permiten recuperar esos sueños perdidos, y en la provincia no faltan coleccionistas que han convertido esta pasión en una forma de vida.
Entre los lotes más singulares que han llegado a León durante este año destacan adquisiciones como un Rotar de Masters del Universo, de Mattel España (1988), por 340 euros; un Sedan de hojalata de Payá con certificado de serie limitada, por 322 euros; o un equipo básico de enfermera de campaña Madelman, por 295 euros.
León ha exportado piezas como un coche de pedales Grand Prix Ferrary Giordani de los años 50, por 1.400 euros; un camión Pegaso Barajas de gran tamaño (años 60), por 500 euros; o una caja de construcciones Payá completa y sin uso, también de los 50, por 350 euros. Estas operaciones reflejan un mercado vivo, donde cada pieza no solo tiene valor económico, sino una poderosa carga emocional.
Uno de los coleccionistas más conocidos de la provincia es Fernando Bandera González, vecino de La Vecilla de Curueño y un apasionado confeso de las antigüedades relacionadas con su infancia. Ha reunido cientos de objetos que ha exhibido en exposiciones como La escuela de antaño o Un viaje nostálgico, en el Museo de los Pueblos Leoneses de Mansilla de las Mulas. Pupitres de los años 40 y 60, mapas con fronteras desaparecidas, enciclopedias Álvarez o juguetes de las décadas 70 y 80 forman parte de su extenso archivo, rescatado de mercadillos, rastros y portales online. Bandera, que también colecciona material relacionado con El Quijote, encuentra en estas piezas un refugio terapéutico y un modo de preservar la memoria colectiva de la escuela rural y los juegos que marcaron generaciones.
Bandera representa esa legión de leoneses que ven en los juguetes antiguos un viaje nostálgico irrenunciable. En una provincia con tradición en el coleccionismo cultural, los juguetes vintage ocupan un lugar especial. Porque, al fin y al cabo, coleccionar no es solo acumular: es revivir la infancia y compartirla, especialmente cuando los Reyes Magos llaman a la puerta.
Los más buscados
Ahora esos juguetes soñados se pueden recuperar. Entre los más buscados, los coches de la mítica empresa Payá Hermanos, una icónica firma española fundada en Ibi a finales del siglo XIX. Esta compañía fue una de las principales fabricantes de juguetes de hojalata en Europa, famosa por sus coches, trenes, muñecos y otros juguetes mecánicos.
Las muñecas de Famosa, Jesmar, Berjusa o Vicma, los Juegos Reunidos Geyper, los Madelman, Geyperman y Airgamboys, la Magia Borrás, el Cin Exin, las construcciones de Lego y Tente, los Playmobil... Todos ellos pertenecen al ideario colectivo y muchos son ahora objeto de deseo de coleccionistas. Este fervor por lo vintage refuerza tradiciones leonesas, donde recuperar un juguete antiguo no es solo una compra, sino un acto de memoria colectiva. En Navidad, la nostalgia se envuelve para regalo, porque los mejores juguetes son aquellos que nunca envejecen.