Tito García González, pianista y compositor: «Quiero que la música sea una experiencia intensa»
El próximo sábado 16 de mayo a las 12.00 en la Fundación Eutherpe presenta su nuevo disco 'Transmoderno'

Retrato de Tito García González.
Grabar donde los Beattles o donde se han realizado grabaciones para bandas sonoras como Star Wars, Superman o El Señor de los Anillos no está al alcance de todos, pero sí para un salmaltino con fuertes orígenes leoneses. El pianista y compositor Tito García González presenta el próximo sábado 16 de mayo a las 12.00 en la Fundación Eutherpe su nuevo disco: Transmoderno. Será el único concierto en la provincia dentro de una gira nacional e internacional que incluye otros destinos como Nueva York y Alemania. Este disco, grabado en los Abbey Road Studios de Londres, consolida una carrera al más alto nivel.
—¿Qué significa para usted presentar Transmoderno en León y qué peso tienen sus raíces leonesas en este momento?
—Presentar Transmoderno en León supone para mí algo profundamente emocional porque significa regresar al lugar donde están mis raíces familiares y gran parte de mis recuerdos de infancia. Aunque nací en Salamanca, toda mi familia procede de León. Mis padres y mis abuelos son de Astorga y de otras zonas de la provincia, y todavía hoy mis padres continúan viviendo allí. Yo pasé muchísimos veranos en León, tanto en Astorga como en León capital y en distintas localidades de la provincia, especialmente en la zona norte, cerca de La Robla. Todos esos recuerdos forman parte de mi vida y también de mi sensibilidad artística. Por eso tenía muy claro que quería que León fuese el siguiente lugar donde compartir este proyecto.
—¿Cómo nace la idea de Transmoderno y qué quiere transmitir con ese concepto?
La idea nace de una reflexión filosófica y musical que llevo desarrollando desde hace muchos años y que incluso trabajé en mi tesis doctoral. Durante mucho tiempo, dentro del ámbito clásico se hablaba continuamente de música contemporánea, pero yo empecé a notar que ese término generaba cierto rechazo en parte del público general. Mucha gente relaciona la música contemporánea con algo excesivamente complejo, académico o difícil de entender. Eso siempre me preocupó, porque yo nunca he vivido la música desde una perspectiva cerrada o elitista. Mi formación viene del conservatorio, pero también del mundo de la música popular. Cuando compongo están conmigo Beethoven y Mozart, pero también los Beatles, Pink Floyd o la música de cine.
—Ha grabado el disco en Abbey Road Studios. ¿Qué buscaba al tomar esa decisión?
—Lo primero que buscaba era la máxima calidad técnica posible. Abbey Road Studios son probablemente los estudios de grabación más importantes del mundo. Allí se grabaron los discos históricos de los Beatles, pero también algunas de las bandas sonoras más importantes de la historia del cine, como Star Wars, El Señor de los Anillos o Superman. Trabajar en Abbey Road significa tener acceso a una acústica extraordinaria, a los mejores ingenieros de sonido y a unos equipos técnicos absolutamente excepcionales. Yo grabé concretamente en el Estudio 2, que tiene una acústica maravillosa para el piano. Pero además de la parte técnica, había también una dimensión emocional y simbólica muy fuerte. Para mí era muy impactante grabar en el mismo espacio donde trabajaron artistas y músicos que han marcado mi vida. Saber que allí grabaron los Beatles o Pink Floyd convierte la experiencia en algo casi espiritual.
En Abbey Road Studios se han grabado discos de los Beattles o han pasado las bandas sonoras más importantes de la historia del cine
—¿Cómo definiría el sonido de Transmoderno para alguien que todavía no lo haya escuchado?
—Diría que es una experiencia sonora muy envolvente e inmersiva. El disco está pensado para que quien lo escuche sienta que está dentro de la sala conmigo, escuchando el piano desde muy cerca. Gracias a la tecnología Dolby Atmos, el sonido rodea completamente al oyente. El piano no se percibe únicamente desde el frente, sino desde distintos puntos del espacio. Es una sensación muy cinematográfica y muy física. Por eso siempre recomiendo escucharlo con unos buenos auriculares o con un buen equipo de sonido. Hay plataformas que todavía no soportan esta tecnología, pero Apple Music sí permite disfrutar plenamente de esa experiencia envolvente.
—¿Qué importancia tiene la mezcla entre tradición clásica y nuevos lenguajes musicales dentro del disco?
Tiene una importancia absoluta, porque uno de mis grandes objetivos es acercar la música contemporánea al gran público. Muchas veces la música clásica contemporánea se ha encerrado demasiado en ámbitos muy especializados y eso ha creado distancia con los oyentes. Yo intento romper esa barrera integrando elementos de distintos lenguajes musicales: música clásica, jazz, minimalismo, música de cine o incluso recursos procedentes de la música popular.
Intento construir una música que pueda emocionar a un amante de la clásica y a alguien acostumbrado a escuchar rock o bandas sonoras
—¿Existe alguna composición especialmente significativa para usted dentro de Transmoderno?
—Sí, hay varias piezas muy especiales, pero destacaría especialmente dos. Una es Balada a Sir Paul, dedicada a Paul McCartney, una figura fundamental en mi manera de entender la música. La otra es Hacia el Camino de la Abadía, una composición dedicada a los Beatles y creada específicamente pensando en la grabación del disco en Abbey Road. Tiene un componente emocional muy fuerte porque conecta directamente con toda mi relación con la música popular.
—¿Qué espera de la presentación del próximo 16 de mayo en la Fundación Eutherpe?
—Va a ser una presentación muy especial porque tendrá un formato híbrido entre concierto y charla. Habrá interpretación musical, pero también un espacio de conversación con el público, donde podrán participar y preguntar. Lo que más deseo es que la gente acuda, disfrute de la experiencia y, sobre todo, que después quiera escuchar el disco completo. Al final, quienes hacemos música aspiramos a eso: a que el público conecte con el trabajo, lo escuche y lo comparta.
—Ahora inicia también una gira internacional con paradas en ciudades como Nueva York o países como Alemania. ¿Qué significa para usted llegar a estos lugares?
—Es algo muy emocionante y un verdadero honor. Yo ya he tocado anteriormente en Nueva York, pero regresar ahora para presentar un disco grabado en Abbey Road tiene un significado muy especial. Además, voy a actuar en Steinway Hall, una sala muy importante, así que será una experiencia increíble. También volveré a Alemania, un país donde viví durante muchos años mientras estudiaba y que considero prácticamente mi segunda casa.
—¿Qué le gustaría que sintiera el público al escuchar Transmoderno?
—Me gustaría que el público viviera una experiencia emocional intensa y muy personal. Hay piezas más calmadas y melancólicas, otras más alegres y otras mucho más dramáticas. El disco está construido como un recorrido emocional: empieza desde la calma, atraviesa momentos de mucha intensidad y termina regresando a una atmósfera más reflexiva. Lo que más me gustaría es que quien lo escuche quiera volver a hacerlo.