La prima de la reina Isabel presenta un libro de intrigas palaciegas

La princesa Michael de Kent visitó Madrid para presentar su libro
La Princesa Michael de Kent viste de negro y blanco, los colores de Diana de Poitiers, su antepasada y protagonista de su tercer libro Diana de Poitiers y Catalina de Médicis , una obra histórica que indaga en el triángulo amoroso que ambas mujeres mantuvieron con el rey Enrique II de Francia. No obstante, y respondiendo a posibles suspicacias, la Princesa Michael de Kent, casada con el primo de la reina de Inglaterra y residente en el Palacio de Kensington, insiste en que no hay que ver en este triángulo ningún paralelismo actual: «El matrimonio era un negocio y no tenía nada que ver con el amor. Hoy, afortunadamente, la gente se casa con quien quiere», afirma. «Pero dejadme que os introduzca en la historia», pide acto seguido moviendo elegantemente las manos esta noble austríaca, que se trasladó a Londres «en los locos años 60» para estudiar diseño de interiores: «Enrique se tuvo que casar con Catalina, que iba a aportar media Italia en la dote, pero Diana y él se amaron toda la vida, a pesar de que ella era 18 años mayor que él». Hecho el primer resumen, María Cristina Ana Inés Ida Hedwig von Reibnitz, que así se llama esta descendiente de ambas damas, procede a la descripción de la época y el contexto, es decir, el floreciente Renacimiento francés y los lujosos palacios a la orilla del Loira. «Me encanta la historia», añade sonriendo. «Lo heredé de mi madre, que fue historiadora y una de las primeras mujeres en ser aceptadas en la universidad de Viena. Cuando éramos niños nos contaba las cosas de la familia como si fuesen cuentos», explica. Y no es para menos, ya que su árbol genealógico cruza, rama a rama, los avatares políticos y pasionales más interesante de toda Europa. Afirma que no le importaría haber heredado de Diana de Pitiers su «integridad» y de Catalina de Médicis su «inteligencia», pero si pudiese encontrárselas cara a cara, seguramente sólo sería amiga de Diana, porque, afirma, era «una mujer muy honesta, a diferencia de Catalina, que hizo suyo el lema Odia y espera .