Gonzalo estuvo a punto de armarla

Los cambios no se dejaron notar excesivamente en el inicio de la reanudación. Bornes dispuso de la primera ocasión en un córner que remató por encima del larguero. El Zamora continuaba bien asentado sobre el césped, exponiendo las virtudes que le llevaron a encajar un solo gol en siete partidos. Pudo marcar incluso en una internada por la derecha de Villanueva con pase preciso que termina con el balón paseándose ante Rubio sin que llegaran ni Aiert ni Encinas. El tiburón de Amorebieta fue recibido con aplausos desde la grada cuando entró para reemplazar a Curiel. El choque estaba entretenido porque se podía intuir el gol para cualquiera de los dos equipos, si bien el marcador no se movía. El que mejor ocasión tuvo para deshacer la igualada inicial fue Tarradellas, completamente solo ante Vilches, pero empaló con fuerza y la pelota se estrelló espectacularmente contra el larguero para desesperación propia y del respetable. Hubo más ocasiones, como la de Fran después de un libre indirecto dentro del área que estrelló el cuero contra la barrera y ya no pudo conectar otro disparo en el rechace. Gonzalo, que acababa de entrar en juego, se marchaba solo hacia Vilches cuando fue derribado por Sanmiguel, pero el central solo vio cartón amarillo. El partido estaba abierto, si bien eran los locales los que más se acercaban al portal de Vilches. Sin embargo nunca hubo demasiada sensación de que alguno pudiera desequilibrar. Para los zamoranos el empate es un buen resultado en el campo de un rival directo y para los bercianos la igualada puede considerarse un sinsabor más en esta Liga en la que no terminan de encontrar el camino del gol. Y eso se paga con decepciones como las de Guijuelo o Haro, e incluso la de ayer porque la afición se marchó contrariada por más que el rival sea uno de los primeros clasificados.