Diario de León

El hombre-pez se convierte hoy en mito Del podio al agua sin descanso Trajes de pez, zapatillas con GPS, chalecos anticalor....

Phelps puede igualar hoy a Mark Spitz si gana en 100 mariposa y mañana, tras el 4x100 estilos, lograr una de las mayores gestas del deporte mundial: lograr ocho medallas de oro en unos Juegos Olímpicos

Phelps se dispone a participar en la semifinal de 100m mariposa

Phelps se dispone a participar en la semifinal de 100m mariposa

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Fernando Castán J. Gómez Peña - pekín agencias | efe pekín

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E stá ya a una medalla de igualar al legendario Spitz y a dos de convertirse en el mejor nadador de la historia. El estadounidense Michael Phelps está ya solo a dos pasos de conseguir una de las mayores gestas del deporte mundial: sumar ocho medallas de oro en unos Juegos Olímpicos. Ayer logró en la final de los 200 estilos la sexta y lo hizo con otro récord mundial. El nadador de Baltimore (Maryland), de 23 años, tuvo menos problemas de los esperados para doblegar al húngaro Laszlo Cseh y a su compatriota, amigo y compañero de apartamento en la Villa Olímpica de Pekín Ryan Lochte, que minutos antes había ganado la final de los 200 espalda, esfuerzo que le pudo desgastar para la de los 200 estilos. Phelps rebajó su propia plusmarca mundial que estaba en 1:54.80 desde las pruebas de selección olímpica de Omaha (Nebraska) en julio pasado y estableció 1:54.24, por 1:56.52 del nadador magiar y 1:56.53 del norteamericano. Cseh hizo un nuevo récord de Europa recortando el que él mismo tenía desde los Mundiales de Melbourne de 2007 cuando fue capaz de nadar la distancia en 1:56.92. Phelps lideró la carrera desde el comienzo. El estadounidense ya ha ganado seis medallas: los 200 mariposa, los 200 y 400 estilos, el 200 libre y los 4x100 y 4x200 libre, y en todas ellas ha batido el récord del mundo La de ayer es su duodécima medalla de oro entre los Juegos de Atenas 2004 y los de Pekín 2008, la decimocuarta entre todos los metales, pues tiene dos de bronce de la capital griega: en el 4x100 libre y en los 200 libre. A Phelps le quedan dos escollos, una mayor y otro menos. En los 100 mariposa, la difícil, se enfrentará a su compatriota Ian Crocker que tiene el récord de la distancia, pero ayer en las series clasificatorias solo fue decimotercero por la segunda posición de Phelps, segundo tras el serbio Milorad Cavic. En las semifinales de los 100 mariposa, disputadas ayer por la mañana y que Phelps nadó nada más recoger su sexta medalla en el podio del Cubo de agua de Pekín, Cavic mantuvo el mejor registro para la final de hoy, con 50.82, por delante del estadounidense con 50.97. Crocker se clasificó en la cuarta plaza de la suma de las dos semifinales, con 51.27, por detrás del australiano Andrew Lautersteien, con 51.27. La prueba fácil es la d, el relevo 4x100 estilos con el que finalizará la competición mañana y en la que los norteamericanos presentarán su dream team del agua. Increíble Phelps. Ayer pasó en menos de cinco minutos de la piscina al podio y vuelta a la piscina. Tras recoger su sexta medalla tras batir otro récord del mundo sólo tuvo tiempo de quitarse el chándal, ponerse los dos gorros de baño superpuestos que usa para plancahr sus orejas y que no le resten velocidad y lanzarse ottra vez al agua. Y quedó segundo, sin tiempo para recuperar. En los Juegos de la antigüedad todo era más sencillo. A los duelos de lucha, por ejemplo, se les llamaba pancracio . Fácil. Salían a la arena dos portentos y venga. Cara a cara. Valía todo. Sólo había un par de restricciones: estaba prohibido arrancar los ojos al contrario y morderle. Eso no. Estaba mal visto en la elitista y antigua Grecia. El deporte primitivo. Original. Ahora, los nadadores tienen por piel un traje hilado con tecnología aplicada en la Nasa. La escama perfecta. Reduce las vibraciones. Repele el agua. Ajusta mejor la postura. Está soldado por ultrasonidos. Rentabiliza el consumo de oxígeno... Y no deja de batir récords del mundo. Se llama LZR Racer y viste a los mejores hombres-pez. Cuando llegó a las piscinas generó polémica e incluso se estudia suspender su uso. Hay partidarios de ponerle puertas al campo tecnológico. Pero ésa es una batalla perdida. Porque hay mucho más. Zapatillas deportivas que incluyen un GPS para orientarse en Pekín. Tiritas creadas a partir del esqueleto de las gambas que cortan el sangrado treinta veces antes y que ya están en las pantorrillas de los jugadores de la NBA. Máscaras, como la ColdAvanger, que calienta el aire y permite realizar ejercicio en condiciones de frío extremo. Simuladores de juego con forma de gafas tridimensionales que acabarán con las pizarras en los tiempos muertos del baloncesto: de hecho, ya se utilizan en el fútbol americano. Eso sí, a casi 70.000 euros la unidad... Es un universo de novedades. Hasta zapatillas de ciclista que, al calentarse, se adaptan al pie del corredor. O cambios eléctricos para la bicicletas... Los golfistas y los tenistas recurren a un chaleco que controla sus movimientos. Sirve para estudiar cada partido. Y descubrir los fallos, el efecto del cansancio. Hay más. La firma Nike ha confeccionado otro chaleco, el PreCool, una especie de armadura romana. Evita que el cuerpo del atleta se caliente. Retrasa la fatiga: los músculos no se gastan en mantener la temperatura del organismo; ya lo hace la ropa. La parte exterior del PreCool se rellena con agua helada. Y el deportista está aislado por una capa de aluminio. Como dentro de un termo. Dicen que así se tarda un 21 % más en alcanzar la temperatura crítica. El calor es clave en el deporte. La mayor parte de la energía se destina a mantenerlo a raya. Si se eleva en exceso, se produce al instante el bajón físico. Ahí, claro, interviene la técnica: el sistema de telemetría VitalSense , una cápsula que emite una señal con la temperatura corporal. Basta con tragarla. Igual que tener un termómetro en la barriga. La otra opción era correr con una sonda rectal. Y no parece lo más cómodo. Ya no vale con sólo evitar meter el dedo en el ojo al rival.

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