Los europeos ya están recortando sus días de vacaciones en España
El sector ralentiza su crecimiento por los elevados precios que tiene la hostelería en el país

na pareja de turistas toman el sol en una de las playas de Boracay, en enero del 2018.
El turismo llevaba cuatro años sin tocar techo. Las cifras tanto de llegadas de visitantes como de los ingresos del sector marcaban récord mes a mes, pero este verano se ha comenzado a percibir una ralentización. El propio ministro de Industria y Turismo, Jordi Hereu, reconocía en una entrevista a este periódico hace unas semanas que la ralentización del sector en verano era «esperada», ya que hay zonas donde «no se puede crecer más». La duda es: ¿El modelo está muriendo de éxito? El sector está dividido. Algunos garantizan muchos más años de datos positivos, pero otros empiezan a dudar. Carlos Lastra, CEO de Les Roches, asegura que el turismo está entrando en una «etapa de maduración», un paso necesario para «consolidar los logros de los últimos años y garantizar que el sector siga siendo uno de los motores de la economía». Tras varios años de crecimiento excepcional, el experto reconoce que 2025 está mostrando una «moderación» en las llegadas, pero no lo considera un freno, sino una «oportunidad de reorientarse hacia un modelo sostenible». En cambio, otras fuentes del sector hotelero consultadas por este periódico indican que «se ha estirado tanto el chicle de los precios, que el modelo puede morir de éxito». Los datos confirman esta tendencia: un reciente informe de BBVA revela que el crecimiento del gasto turístico está ralentizándose en un contexto de precios al alza. La información obtenida del gasto con tarjeta de los españoles y extranjeros muestra una desaceleración durante el segundo cuatrimestre. Es decir, el gasto sigue aumentando respecto al año pasado —de abril a julio creció un 5,7%-, pero a un ritmo muy inferior que lo hacía en los ejercicios anteriores. En concreto, en este segundo cuatrimestre fue 4,5 puntos inferior al crecimiento del año pasado. Además, el turismo extranjero fue el responsable de la fuerte ralentización del gasto total, en parte porque es el grupo que mayores incrementos estaba experimentando. El avance se moderó al 8,1%, casi 9 puntos menos que en el segundo cuatrimestre del año pasado. Canarias, Madrid y Cataluña —las regiones que más han crecido los últimos años— son las comunidades detrás de la desaceleración de estos meses. El turismo internacional sigue siendo la principal fuente de ingresos, pero las estadísticas reflejan una desaceleración por la situación económica en Europa. Mercados europeos punteros para el turismo en España como Alemania han mostrado una debilidad evidente al caer el número de pernoctaciones hoteleras un 4,4%. Los turistas procedentes de Bélgica registraron un 3,3% menos de reservas y los franceses, un 0,8% menos. Además, los viajeros de Estados Unidos, que tantas alegrías estaban dando al sector turístico desde que terminó la pandemia, solo crecieron un 2% en verano. Los datos indican que los destinos de interior y norte registran unas expectativas más positivas.